Hasta 1923 este municipio se llamaba Pasian Schiavonesco. La segunda palabra venía de una antigua colonia eslava — schiavona, del friulano sclavòn — asentada aquí en época medieval; y en el clima nacionalista de aquellos años se prefirió borrar el topónimo original, y el lugar pasó a ser Basiliano. Lo mismo ocurría, el mismo año, en el otro extremo de la región, donde Dolina fue transformada en San Dorligo della Valle. Lo que dice el terreno, en cambio, es más antiguo: hay huellas de cazadores y recolectores del paleolítico, comunidades agrícolas neolíticas de las que han salido cerámicas y utensilios de piedra en la colina de San Leonardo, y en esa misma colina un castelliere de la edad del hierro. En lo alto está la iglesita campestre de San Leonardo; el edificio actual es del siglo dieciséis y sus frescos son de 1529. Alrededor, el municipio es una corona de pueblos pequeños, cada uno con su iglesia: la parroquial de Variano se levantó hacia 1190, la iglesia campestre de Sant'Orsola en Villaorba en 1338, la de San Pietro en Orgnano en la segunda mitad del siglo quince.
Basiliano tiene estación de ferrocarril, y la tiene desde 1860; entre 1915 y 1919 la usó también Víctor Manuel III para llegar al frente, que estaba cerca, y una lápida de mármol en la fachada del edificio de viajeros lo recuerda todavía. Tras Caporetto el municipio fue ocupado por los austriacos. En la segunda guerra se encontró dentro de la Zona de operaciones del Litoral adriático, lo que significó la administración directa por parte de la autoridad civil y militar alemana, combatida por la Resistencia. El monumento a los caídos de las dos guerras, en la plaza frente al ayuntamiento, es obra de un escultor de Basiliano, Aurelio Mistruzzi. En dos aldeas el municipio incluye también entre sus monumentos un banco rojo, en memoria de las mujeres víctimas de violencia. En la posguerra la población volvió a crecer y luego empezó a bajar ya en los años del milagro económico, cuando se construía en otra parte. Aquí, junto al italiano, se habla friulano. Y en octubre, en Villaorba, en medio de la llanura friulana, se celebra la fiesta de los cangrejos.