Antiguamente el pueblo se llamaba Nemas, y el nombre viene de una raíz céltica — Nem, el recinto sagrado, o Nim, el bosque — que en los dos casos lleva a la misma imagen: un bosque consagrado. Pablo Diácono cita el castrum Nemas entre los lugares longobardos del Friul, y aquí fue matado Arnefrit, hijo del duque Lupo, que intentaba recuperar el ducado con la ayuda de los eslavos. Las excavaciones realizadas en 1964 bajo el pavimento de la iglesia de los Santos Gervasio y Protasio sacaron a la luz una primera basílica datable a mediados del siglo sexto: el mismo siglo en que poblaciones eslavas empezaron a establecerse en las montañas cercanas, entrando así en la jurisdicción de la pieve de Nimis, que se extendía también sobre Attimis y Povoletto.
Aquellas comunidades de montaña, sin embargo, se sentían descuidadas, y desde el siglo dieciséis llevaron a juicio a la pieve porque de las almas de arriba nadie se ocupaba de verdad. Se salieron con la suya: en 1642 obtuvieron la erección del Vicariato de los Eslavos, con sede en Torlano y confiado a un sacerdote que conociera sus dialectos y dijera misa en las iglesitas de los montes. El vicariato duró hasta 1885, cuando las nuevas parroquias locales lo hicieron superfluo. Torlano vuelve a la historia del pueblo en un día mucho más oscuro: el 24 de agosto de 1944 las Waffen SS mataron allí a treinta y tres civiles, entre ellos mujeres y niños, y el expediente de la investigación fue ocultado, para ser hallado sólo en 1994 en el llamado armario de la vergüenza. El terremoto de 1976 devastó el caserío, que ha sido reconstruido; en las colinas se sigue haciendo el Ramandolo, el vino dulce que fue el primer docg del Friul.