El 15 de agosto de 1650 los vecinos de Lavagna colocaron la primera piedra de la nueva colegiata; el 1 de noviembre de aquel mismo año el campanario de la iglesia vieja, ya en desuso, se derrumbó solo. Las obras se pagaron con un impuesto sobre la venta del grano establecido por el municipio y buena parte de los habitantes trabajó en ellas como voluntaria. El edificio se levanta sobre las ruinas del castillo de los Fieschi y de una torre de señales que indicaba a los marineros la entrada del puerto. Los muros se cerraron en 1668, la consagración solemne no llegó hasta el 18 de octubre de 1703 y en 1921 el papa Benedicto XV le concedió el título de basílica menor.
Qué ver
No está claro quién la diseñó. Las fuentes locales citan a Giovanni Battista Ghiso, arquitecto de la República de Génova, que habría seguido o al menos conocido un proyecto de Gian Lorenzo Bernini; el historiador del arte Federico Alizeri se lo atribuye en cambio a Francesco da Novi. El interior tiene tres naves, con columnas en parte pareadas que sostienen arcos de medio punto: sobre la nave central corre una bóveda de cañón con nervios gruesos y sobre los tramos laterales se levantan cúpulas pequeñas. Los dos campanarios que flanquean la fachada de mármol se terminaron en 1657, once años antes que el resto.
Los diez altares laterales dicen quién pagaba: el primero de la derecha es el «de los pescadores», dedicado a Pedro y Andrés; el segundo de la izquierda, el «de los campesinos», con la Virgen de la Guardia y san Martín de Sebastiano Galeotti. El más cuidado es el de san Nicolás de Bari, que conserva un Cristo resucitado, san Nicolás y san Esteban de Domenico Piola. En el altar mayor, obra de los hermanos Bocciardi, la estatua del titular es de Pasquale Bocciardo, y a los lados cuelgan el Martirio y el Hallazgo del cuerpo de san Esteban, de Carlo Fontana. La cúpula de la capilla del Rosario la pintó en 1881 Gian Battista Pianello, de Chiavari.
La visita
La entrada está en la piazza Guglielmo Marconi, en el centro de Lavagna. Es la parroquia del vicariato de Chiavari-Lavagna, así que abre y cierra según los horarios de los oficios: por la mañana y a última hora de la tarde se encuentra casi siempre abierta. No todo se ve, sin embargo, desde la nave. Los arcos y los pilares del coro antiguo, lo que queda de la iglesia anterior, quedaron dentro de la casa parroquial y solo se visitan preguntando a quien la custodia. Para los lienzos de los altares laterales lo que manda es la luz, y aquí la buena luz es la de las horas centrales del día.
El consejo de la redacción
Aconsejamos colocarse al fondo de la nave central y mirar una por una las cupulitas de los tramos laterales en lugar de ir directos al altar mayor: el Bautismo de Jesús sobre la pila bautismal, la aparición del monte Figogna en el altar de los campesinos, Pío V anunciando la victoria de Lepanto junto al Rosario y, al lado, la procesión de los vecinos pintada tal como se hacía. Antes de salir conviene recordar una fecha: 1060, el año en que esta iglesia se convirtió en colegiata, la primera fuera de Génova. El documento más antiguo que la nombra es todavía anterior, un laudo del conde Oberto de Lavagna del año 994.
