Un solo arco de 33 metros salva el torrente Nervia y mantiene unidas las dos mitades de Dolceacqua: la Terra, el núcleo antiguo al pie del monte Rebuffao, dominado por el castillo de los Doria, y el Borgo, el barrio más reciente crecido en la orilla opuesta, junto a la carretera que sube el valle. El puente nació para eso, en el siglo XV, cuando el Borgo empezó a formarse y las dos orillas necesitaron un enlace estable.
Qué ver
En el pueblo lo llaman puente románico, aunque la construcción es del siglo XV. El arco es único y cubre todo el ancho del cauce: treinta y tres metros de luz, una medida desproporcionada para un puente de aldea. En el lado izquierdo, junto al arranque, se levanta la capilla de San Filippo Neri, de 1714.
A comienzos de 1884 Claude Monet, de viaje por la Riviera di Ponente, se detuvo en Dolceacqua y la convirtió en asunto de varios cuadros: el castillo y este puente son los dos motivos a los que volvió. Desde entonces el arco es la imagen con la que el pueblo se conoce fuera de su valle.
La visita
Se cruza a pie, a cualquier hora y sin entrada: es el paso normal entre el Borgo y la Terra, no un rodeo preparado para los visitantes. Desde el pretil, en el lado del Borgo, el castillo queda justo encima de los tejados del núcleo antiguo, y de un vistazo se entiende cómo está hecho el pueblo: la peña con la fortaleza, el torrente en medio y la carretera del fondo del valle hacia el alto valle Nervia.
El consejo de la redacción
Nosotros lo cruzamos y no nos quedamos allí arriba: al otro lado conviene subir a la Terra siguiendo los anillos concéntricos de callejones que se añadieron alrededor de la peña tras la llegada de los Doria, en el siglo XIII, hasta el castillo. A la vuelta el puente se mira de otro modo, desde arriba y entero, como lo vio el pintor.
