Una fortificación circular de más de diez metros de diámetro, con una pequeña guarnición y una batería de cañones: el Torrione no servía solo para vigilar el mar, sino para responder al fuego. Se levantó junto a las demás torres de la zona para avistar a los piratas turco-berberiscos, los llamados sarracenos, que remontaban la Riviera di Ponente; después de la iglesia de San Rocco, es el monumento más antiguo de Vallecrosia.
Qué ver
El esquema todavía se lee bien: el tambor circular de mampostería y, alrededor, lo que queda del recinto cuadrangular que lo protegía, hoy reducido a dos lados. Dentro de ese recinto, en caso de desembarco, podía refugiarse un centenar de personas: era la primera barrera, mientras que la torre era el último lugar donde encerrarse. No era, por tanto, una simple atalaya, sino una defensa activa, con los cañones apuntando a la playa.
Las cinco torres son el símbolo de Vallecrosia y nacen todas del mismo miedo. Las incursiones desde el mar, cada vez más frecuentes, empujaron a los habitantes de la costa a poblar el interior y a fundar núcleos resguardados como Vallecrosia Alta; quien se quedaba en la orilla confiaba en las torres. Una segunda se ve aún a lo largo del camino que une el mar con el viejo burgo, y otras tres están integradas en las casas del núcleo medieval.
La visita
El Torrione se encuentra hoy dentro de los muros del instituto religioso de Sant'Anna, de cara al mar y pegado a la línea del ferrocarril: no es un monumento en el que se entre, pero se observa muy bien desde fuera. El punto adecuado es la passeggiata Marconi, el paseo marítimo de Vallecrosia, desde donde la torre destaca por encima del muro perimetral. La estructura se conserva bien; en algunas estaciones queda casi cubierta por las hojas de una planta trepadora que suaviza su perfil militar.
El consejo de la redacción
Vamos a última hora de la tarde, cuando el sol está bajo y llega desde poniente: la mampostería recibe la luz rasante y el volumen redondo se entiende mucho mejor que a mediodía. Después subimos a Vallecrosia Alta por la carretera del burgo viejo, donde está la segunda torre: en pocos minutos en coche, o en una hora larga a pie, se reconstruye todo el sistema y se comprende su lógica, el ojo en el mar y el refugio en la colina.
