La torre de Terzorio se construyó en el siglo XVI con el dinero de los vecinos, después de que las incursiones de los corsarios berberiscos le enseñaran al pueblo lo que significaba vivir cerca del mar sin una atalaya. En 1561 y otra vez en 1563 las razias del corsario Uluç Alí se habían llevado a jóvenes de aquí, que acabaron esclavos en Argel.
Qué ver
La torre se reconoce enseguida porque la parte alta está cortada en diagonal: ese corte oblicuo es su forma característica, y la construcción, pese a los siglos, se ha conservado muy bien. Está dentro del pueblo, estirado sobre una colina al este del valle Argentina, entre casas de piedra y olivares que bajan hacia el arroyo de Santa Caterina.
La visita
Se mira desde fuera, recorriendo los callejones del casco antiguo: bastan unos minutos, porque el pueblo es pequeño y la torre está a dos pasos de la parroquia de la Natividad de San Juan Bautista, cuyo primer edificio es de 1444. No hay horarios ni entradas.
El consejo de la redacción
Llegue a la torre a última hora de la tarde y luego dese la vuelta: desde aquí se entiende por qué hacía falta una atalaya justo en este punto, con la costa abierta delante y el valle a la espalda.
