Nueve lados: el Torrione de Santo Stefano al Mare no es redondo ni cuadrado, y es lo primero que se nota al llegar al paseo marítimo. La República de Génova lo terminó en 1566 en la desembocadura del rio Torre, tras una serie de desembarcos sarracenos en esta costa; la incursión de 1544, dirigida por Aly Amat, había quedado grabada en la memoria del pueblo de pescadores.
Qué ver
La planta de nueve lados justifica el desvío: en la arquitectura defensiva del Poniente ligur, hecha de torres cuadradas o cilíndricas, nueve lados son un caso raro. Fíjese en la entrada, porque no hay más que una: la torre tiene una sola puerta y, arriba, vuelan las garitas colgadas desde las que se vigilaba el tramo de mar de enfrente. Hasta el siglo XIX el edificio estuvo armado con cañones.
Su segunda vida es civil. En 1916 el navegante Enrico Alberto d'Albertis donó la torre a la Congregazione di Carità de Santo Stefano para que sirviera de refugio a los enfermos pobres; tras una restauración, desde 1987 es la sede del Ayuntamiento. Quien entra a por un certificado lo hace dentro de una máquina de guerra del siglo XVI, protegida como bien cultural desde 1937. En el pueblo nadie usa perífrasis: es el Torrione y ya está.
La visita
La torre está en el paseo marítimo, al final del casco antiguo, y no tiene pérdida: es el edificio que domina el frente marino. Se llega por la Aurelia, la carretera estatal 1, o mejor en bicicleta: la vía ciclista de la Riviera Ligure, 27 kilómetros sobre el antiguo trazado del ferrocarril entre Ospedaletti e Imperia, pasa justo por delante. Al ser el ayuntamiento, en horario de oficinas se entra: espere escaleras, pasillos y ventanillas, no un museo. El motivo para venir sigue siendo el exterior.
El consejo de la redacción
No se quede en el Torrione: tome la vía ciclista hacia levante y en pocos minutos llega a la torre degli Aregai, de principios del siglo XVII, con cuatro lados irregulares y garitas en las esquinas. Son dos respuestas distintas al mismo problema, ver llegar a los piratas, a poca distancia una de otra. A la vuelta quedan la parroquia de Santo Stefano protomartire y, al lado, el oratorio del Santo Cristo, con el bajorrelieve en piedra de Vicenza en la fachada.
