El patrón de Arcola es san Nicolás de Bari, festejado el 6 de diciembre en la iglesia de San Nicolò, en via Parrocchiale.
La primera mención de la parroquial del pueblo medieval de Arcola se remonta a un acta de 1132, cuando el edificio fue puesto bajo la jurisdicción de los monjes benedictinos de la Isola del Tino. En el transcurso del siglo XVII, al crecer la población, se decidió ampliar la vieja estructura ya insuficiente: la iglesia de San Nicolò fue elevada a sede vicaria de la comunidad parroquial arcolana, con el traslado de los sacramentos y el mobiliario desde la antigua pieve de los santos Esteban y Margarita, que quedó rebajada a oratorio público. Las obras de ampliación, iniciadas el 2 de mayo de 1658, terminaron entre 1672 y 1673; para hacer sitio a la nueva iglesia se derribó el viejo campanario, coetáneo de la parroquial, y se reconstruyó casi pegado a las murallas del castillo Obertengo, hoy sede del ayuntamiento.



