Una esquina de la iglesia está cortada en seco, y no por capricho del constructor: el 23 de abril de 1945, durante la liberación de Arcola, la calle entre el templo y el muro del cementerio monumental era demasiado estrecha para un carro de combate estadounidense que se dirigía a La Spezia, así que se rebajó el ángulo para dejarlo pasar. Antes nadie había conseguido permiso para ensanchar aquel paso, ni siquiera para los autobuses; los americanos no lo pidieron.
Qué ver
La pieve está en Baccano, aldea de Arcola, y es la iglesia madre de toda la comunidad: una bula del papa Eugenio III, de 1149, la confirma entre los bienes de la abadía de Leno, cerca de Brescia. El edificio prerrománico se rehízo en época gótica, y así se lee hoy: tres naves, ábside cuadrado y, a los lados, capillas iguales abiertas por amplios arcos apuntados. Sobre el portal corre la inscripción Terribilis est locus iste, «qué terrible es este lugar», la frase de Jacob en Betel con la que las iglesias medievales señalaban dónde termina lo ordinario.
Dentro se conservan un tríptico de mármol del siglo XIV con la Virgen entre san Pedro y san Juan Bautista y una tabla al óleo del siglo XVI con María entronizada con el Niño entre los santos Margarita, Nicolás, Bernardino de Siena y Esteban protomártir, donada por los mayordomos del santuario de Nostra Signora degli Angeli de Arcola. La santa Margarita esculpida por Rino Mordacci es en cambio de 1989. Fuera, una fuente de piedra y ladrillo la mandó levantar en 1626 el obispo de Luni, Giovanni Battista Salvago; en el muro de detrás hay mármoles tomados de la antigua Luni, entre ellos un mascarón que debió de pertenecer a un sarcófago romano del siglo II.
La visita
Baccano queda a pocos minutos de Arcola y de la carretera principal del Val di Magra; la plaza ante la iglesia es pequeña, así que conviene dejar el coche algo antes y hacer los últimos metros a pie. La pieve sigue siendo parroquia activa del vicariato de la Media Val di Magra, de modo que la apertura depende de los horarios de misa: entre semana puede estar cerrada fuera de los oficios.
El consejo de la redacción
Den la vuelta completa al edificio antes de entrar. En pocos pasos se pasa del mascarón romano reutilizado a la fuente del siglo XVII y a la esquina cortada en 1945: tres épocas que han marcado la misma piedra, y ninguna tiene un cartel que la explique. Es la mejor manera de entender por qué una iglesia de aldea es la matriz de todo el municipio.
