Seis cañones de 12 GRC Ret en casamata, cuatro ametralladoras y una guarnición de más de 400 hombres: el fuerte Tecci era la pieza mayor de la plaza fuerte de Altare. Los cañones se retiraron después y, al parecer, se enviaron al frente en la Primera Guerra Mundial, donde alguien los cargó con balistita, mucho más potente, en lugar de pólvora negra: las bocas de fuego se rompieron y quedaron inservibles.
Qué ver
El Real Ejército italiano levantó el bloqueo de Altare entre 1885 y 1890, a lo largo de la actual carretera estatal 29 del Colle di Cadibona, para defender el bajo Piamonte y la cresta apenínica ligur de un ataque terrestre. El Tecci está por encima del fuerte Tagliata di Altare, en la vertiente sur, y con el Cascinotto completa el trío de fortificaciones.
Su planta es más compleja y más grande que la de los otros dos: dos cuerpos de fábrica, uno pentagonal, como el Cascinotto, y otro triangular, unidos por un tramo recto de grandes bloques de piedra en el que se abren ventanas y cañoneras. Los niveles son dos y el inferior queda oculto por un foso profundo que rodea toda la fortificación. En 1889 el fuerte albergó además el observatorio meteorológico y sísmico de la fortaleza de Altare. Hoy está abandonado y en algunas salas se han instalado repetidores de televisión.
La visita
Se llega por la carretera estatal 29, que salva el Colle di Cadibona a 459 metros, el paso que por convención separa los Alpes de los Apeninos. Desde 1945 el conjunto pertenece al patrimonio del Estado y no es un museo: no hay taquilla, ni recorridos acondicionados, ni luz. El foso es profundo y las salas interiores están a oscuras, así que el sentido común aconseja quedarse fuera, con calzado de montaña, y dejar en paz los subterráneos. Las fuentes históricas dicen que aquí no se disparó nunca un tiro: lo que se ve es arquitectura militar de finales del siglo XIX conservada tal cual.
El consejo de la redacción
Aconsejamos ir por la mañana, cuando la luz rasante recorta los bloques de piedra del tramo recto, y calcular media jornada para ver también la Tagliata y el Cascinotto: solo comparando los tres fuertes se entiende por qué el Tecci pesaba más que los otros. Después dense la vuelta hacia el mar: Savona está a once kilómetros y casi quinientos metros más abajo, y esa vista basta para explicar la elección del emplazamiento.
