Este oratorio es hoy el teatro municipal, y la transformación es menos violenta de lo que parece. Donde estaba el altar hay ahora el escenario: es decir, en los dos casos, el punto iluminado que una sala entera mira a la vez. Un oratorio de cofradía y un teatro de pueblo son la misma máquina, y aquí se ve a simple vista.
Qué ver
El edificio se construyó en el siglo diecisiete, casi con certeza en relación con las epidemias de peste de aquellos años: san Roque es el santo al que se invoca contra el contagio, y los siglos de las grandes pestes están llenos de oratorios con su nombre. Es pequeño, de nave única, con bóveda de cañón rebajada.
En la segunda mitad del siglo veinte la cofradía se trasladó a la parroquial de al lado y la sala se convirtió en teatro. La estructura original sigue entera, salvo el altar, que se desmontó; los enseres en cambio ya no están, y la estatua de madera del santo se llevó a la iglesia, a una capilla lateral.
La visita
El edificio está en corso Bovio, a pocos metros de la parroquial de San Matteo, en el centro de Giusvalla, en el interior de Savona; hoy es un teatro, así que se entra para los espectáculos y las iniciativas del pueblo. Un cuarto de hora.
El consejo de la redacción
Desde la platea mire el muro de la derecha y busque la hornacina. Es el hueco en el que estaba la estatua de san Roque, y es lo único que nadie ha convertido: demasiado poco práctico para hacer algo con ello, demasiado evidente para tapiarlo. En una sala reconvertida es siempre el detalle inútil el que cuenta cómo era antes.
