El nombre viene de una caída. La tradición local cuenta que un jinete que recorría la carretera junto a la capilla se despeñó por el barranco e invocó a la Virgen: salió ileso, y desde entonces la capilla, dedicada en origen a san Roque, se llama Madonna del Salto, Virgen del Salto. La primera fábrica es de hacia 1640; el edificio que hoy se ve es la reconstrucción de 1874, en el paraje de Salto, en la aldea de San Giovanni, municipio de Stella.
Qué ver
La planta es circular, elección poco frecuente en una capilla de camino, y la cúpula se abre en el centro: la luz cae desde arriba y no por ventanas laterales. El edificio es de tamaño medio, más oratorio de paso que iglesia de pueblo, y su traje actual es del siglo XIX, colocado sobre un núcleo del XVII.
Ante la fachada hay un pórtico sostenido por cuatro columnas de toba, el detalle que se reconoce de lejos al volante. La doble advocación sigue viva en el calendario: pese al cambio de titular, aquí se celebra todavía la fiesta de san Roque.
La visita
La capilla está en la carretera provincial 334 del Sassello, poco antes del cruce hacia Varazze, en un tramo de curvas entre los bosques del interior de Savona. No es parroquia y no tiene horarios fijos: fuera de los oficios y de la fiesta patronal se mira desde fuera, y el exterior — pórtico, columnas, tambor de la cúpula — cuenta casi todo. La explanada delantera es pequeña y por la carretera pasan camiones: conviene detenerse con cuidado y nunca en curva.
El consejo de la redacción
Aconsejamos asomarse al lado del valle, donde el terreno cede de golpe: ese es el salto del relato, y verlo explica la leyenda mejor que cualquier cartel. Después subimos a San Giovanni, el casco histórico de Stella: la parroquia de San Giovanni Battista y las ruinas del castillo, en el altozano detrás del cementerio, quedan a pocos minutos y con la capilla llenan media jornada.
