Nació de una disputa vecinal. En 1582 una parte de la comunidad de Sassello encargó al suizo Antonio Martino Bertolle, de Locarno, el proyecto de una nueva iglesia con la idea de convertirla en la parroquial del pueblo; el resto de los habitantes, ligados a la antigua parroquial de San Giovanni Battista, se opusieron con dureza. La iglesia se construyó igualmente, quizá sobre el lugar de una capilla dedicada a Santa María documentada desde 1512, y se puso bajo la advocación de la Visitación. El título cambió el 8 de mayo de 1622, cuando el obispo de Acqui, Gregorio Pedrocca, la consagró basílica de la Inmaculada Concepción.
Qué ver
El edificio mide 40 metros de largo y 18 de ancho, tiene tres naves y un campanario de 1643 de 30 metros de altura. No hay frescos: la luz entra por las vidrieras policromadas y el trabajo queda en manos de las pinturas y las esculturas. La fachada está dividida en tres por falsas pilastras y lleva tres estatuas, San Giovanni Battista, Sant'Antonio y, sobre el portón principal, una Virgen con el Niño y ángeles de 1641.
Dentro, en formas del Renacimiento tardío, se alinea media pintura genovesa: lienzos de Orazio De Ferrari y de Agostino Ratti, que en 1730 firma un San Francisco en adoración de Jesús y de la Virgen, obras de Paolo Gerolamo Piola y de Giovanni Raffaele Badaracco, la Virgen que entrega el Niño a san Antonio de Lorenzo De Ferrari, el Sueño de Jacob y la Curación del ciego de Giovanni Battista Tassara. A ello se suman el crucifijo de Brilla, el San Filippo Neri de Gio Batta Rebagliati, esculturas de madera de Domenico Canepa y Pasquale Navone y un órgano del siglo XVIII.
La visita
La basílica está en piazza Concezione, en el casco antiguo, frente al palazzo Doria-Perrando, hoy ayuntamiento; se llega a pie desde cualquier punto del pueblo. El edificio contiguo es el antiguo convento franciscano, iniciado en 1613 y hoy cuartel de carabineros: los frailes lo dejaron en 1860, tras la interrupción forzosa entre 1810 y 1829 impuesta por las leyes napoleónicas. Desde 1956 la basílica está confiada a las cofradías de Sassello, que la abren para los oficios y para sus propias celebraciones.
El consejo de la redacción
Apostamos por el Corpus: para la infiorata las calles y las plazas del casco antiguo se cubren de dibujos hechos con miles de pétalos, y la plaza de delante de la basílica es uno de los puntos donde el trabajo se aprecia mejor. Si llegan un día cualquiera, entren de todos modos y busquen los dos lienzos de Tassara: son la manera más rápida de entender hasta dónde llegaba, en este pueblo del interior, la clientela genovesa.
