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🏰 Castillos y palacios

Palazzo Reale di Milano

📍 Milano, Lombardía · 71/100

Antes del Duomo estaba él, y el Duomo se le comió un patio: el Palacio Real está a la derecha de la catedral, retranqueado en la Piazzetta Reale, y fue durante siglos la casa de quien mandaba en Milán. Fue el Broletto Vecchio de las comunas, luego la corte de los Visconti y los Sforza, luego el palacio de los gobernadores españoles desde que Ferrante Gonzaga se instaló aquí en 1546, y por fin, con los austriacos, una residencia real de verdad. La fachada neoclásica que ve es de Giuseppe Piermarini, que la terminó en 1778 para el archiduque Fernando y demolió el ala hacia el Duomo para abrir la plazuela.

Qué ver

En la planta noble la Sala de las Cariátides, el salón de baile que ocupa el lugar del teatro de corte quemado en 1776, el incendio del que nació la Scala: cuarenta cariátides de Gaetano Callani sostienen la galería, pero las paredes se han quedado desconchadas como las dejaron las bombas de 1943 y los dos años de abandono que siguieron, por decisión, como memoria. En 1953 Picasso quiso exponer aquí el Guernica, y la sala herida fue el marco justo. Las demás salas, restauradas, muestran los estucos de Albertolli, los frescos de Knoller y Appiani y los tapices de los Gobelinos en el recorrido del Museo del Palacio.

El palacio vive hoy de exposiciones: es el centro expositivo de la ciudad, con las grandes retrospectivas de arte moderno y antiguo que ocupan sus siete mil metros cuadrados todo el año. En el patio, la iglesia de San Gottardo in Corte con el campanario de Azzone Visconti, el más bello del Milán del siglo catorce, y el Museo del Duomo con las esculturas originales de la catedral. Aquí en 1771 se representó el Ascanio in Alba de Mozart, de quince años, para la boda del archiduque.

La visita

La entrada está en la piazza del Duomo, junto al Museo del Novecento con el que el palacio está unido por una pasarela; el acceso a las exposiciones es de pago, con entradas separadas para cada muestra y reserva recomendable los fines de semana. El palacio pasó al Estado en 1919, al final de su vida como residencia real, y hoy lo gestiona el Ayuntamiento como espacio cultural.

El consejo de la redacción

Sea cual sea la exposición, pregunte si la Sala de las Cariátides está abierta y vaya allí primero: las paredes desnudas bajo los oros, con las cariátides sin rostro, son el único lugar de Milán donde la guerra todavía se ve. Luego salga al patio y mire el campanario de San Gottardo desde abajo: los milaneses pasan por delante sin levantar la cabeza.

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