Los patronos de Busto Arsizio son san Juan Bautista, a quien está dedicada la basílica del siglo XVII en el corazón de la ciudad, y san Miguel Arcángel, titular de la colegiata ya mencionada en el siglo XIV y reconstruida en el XVII: ambos se festejan el 24 de junio, y sus escudos aparecen junto a los de las familias Marliani y Visconti en una de las vidrieras del Duomo de Milán dedicada a la vida de san Carlos Borromeo.
Los orígenes de lo que fue un centro textil de primera importancia se remontan a la Edad Media: ya en 1375 el historiador Pietro Antonio Crespi Castoldi podía escribir que «en casi cada casa suena un telar». En el siglo XIX la ciudad se desarrolló gracias a numerosas hilaturas y tejedurías de algodón, convirtiéndose en uno de los principales polos industriales de Lombardía; en 1997, tras años de restauración, se inauguró en la antigua Cotonificio Bustese el Museo del Textil y de la Tradición Industrial, que alberga también el pequeño Museo del Ciclismo «Luigi Celora». El símbolo de la ciudad, una «B» coronada por una llama que recordaría el verbo latino burere, en referencia a «Busto quemada», se incorporó también en 2006 al nuevo estandarte de la provincia de Varese.