En la sala de las Máscaras el pintor firmó en un sitio poco evidente: su nombre queda atrapado en la telaraña de Aracne, la tejedora que retó a Minerva y perdió. La inscripción dice «IO DONATO PINTORE DECUMBERTINO PINSI», y para la fecha se fía de las palabras, «en el año del cincuenta». Era 1550 y el comitente se llamaba Vincenzo di Capua.
Qué ver
Los frescos cubren todas las estancias de la planta noble y cambian de tono de sala en sala. En el zaguán quedan fragmentos de los amores de Zeus tomados de las Metamorfosis: Ío poseída en forma de nube, Europa raptada por el toro blanco, Dánae y la lluvia de oro. En la sala de la Chimenea la casa se celebra a sí misma, probablemente en la figura de Giovanni di Capua, que en 1495 salvó la vida al rey Fernando II de Aragón. Después llega la sala llamada del Incendio, donde arde Sodoma entre vistas de paisaje, una de ellas reconocida como el puente Milvio: se entra por una portezuela pintada con un cortinaje fingido.
La sala de las Máscaras es la más densa: Minerva con su lechuza, símbolos sobre símbolos y el escudo unido de los di Capua y los del Balzo. En la sala del Emparrado un trampantojo abre el techo hacia una pérgola, y entre campiñas romanas asoma una batalla naval, quizá la de Otranto, en la que murió Matteo di Capua. El salón de las Virtudes tiene en el centro del techo una rosa policroma que resume los medallones de las virtudes atribuidas a Vincenzo: caridad, fortaleza, prudencia, justicia, paz y fe. Al fondo, pasada la pequeña sala del Cañaveral con sus paisajes fluviales, el estudiolo narra amores contrariados, Herse y la historia de Amor y Psique, y por eso se piensa que fue un dormitorio.
El consejo de la redacción
Conviene mirar el edificio desde fuera antes de entrar: declara sus dos edades sin transición. En el lado suroeste sigue en pie el bloque cuadrado medieval con almenas güelfas, y al noreste las torres angulares; en la fachada noroeste, en cambio, la portada almohadillada, las ventanas y la logia de tres arcos de medio punto pertenecen a la reforma renacentista. Nació como bastión en el cerro Serrone, vigilando el valle del Tappino, en una tierra de frontera entre Molise y Apulia; fueron los di Capua, que lo compraron en 1484, quienes derribaron buena parte de las estructuras militares para convertirlo en palacio.
