El castillo de La Rotta es un antiguo edificio de origen medieval situado en la localidad del mismo nombre del municipio de Moncalieri, a las puertas de Turín, a una decena de kilómetros del centro de Moncalieri. Se remonta al siglo XII.
Qué ver
El topónimo tiene un origen incierto: podría derivar de rupta, una desastrosa derrota militar, o de rotha, antiguo término para una zanja de riego, o de las roturas de las orillas de los cercanos torrentes Banna y Stellone; sin embargo, por documentos catastrales del siglo XIII se sabe que la construcción se llamaba Grancia Rupta, siendo la grancia una especie de granja fortificada. Era en origen una modesta casa fuerte en un punto estratégico, en defensa del cercano puente sobre el torrente Banna, por el que pasaba la calzada romana procedente de Pollentia; la calzada podría sugerir un origen tardorromano como probable statio, pero no hay testimonios concretos. En 1196 el obispo de Turín Arduino di Valperga asignó tierras y propiedad a los templarios: el edificio fue sede de un pequeño convento y de una guarnición para proteger el puente, del que quedan restos. Disuelta la orden, pasó a los hospitalarios, con el derecho de cobrar el peaje del puente. En el siglo XV sufrió reformas y fortificaciones contra los bandoleros; desde 1452 fue con certeza posesión del conde y gran prior Giorgio Valperga di Masino, y hasta finales del siglo XVI residencia de los condes Valperga di Masino. En el siglo XVII entró entre las posesiones de los Saboya y fue escenario de dos batallas: en noviembre de 1639 sufrió allí una derrota Tomás Francisco de Saboya, príncipe de Carignano, ante el ejército francés del marqués d'Harcourt; en 1706, durante el asedio de Turín, fue en cambio el ejército francés el que sufrió una derrota, mientras el edificio servía de depósito de pólvora a las tropas sabaudas. En la primera mitad del siglo XVIII albergó brevemente al ex rey Víctor Amadeo II, trasladado aquí desde el castillo de Moncalieri tras ser arrestado por voluntad de su hijo Carlos Manuel III; fue luego confinado en Rivoli y de nuevo en Moncalieri, donde murió el 31 de octubre de 1732.
Tras cerca de un siglo de abandono, el edificio fue comprado por particulares y restaurado en los años ochenta del siglo XX, recuperando detalles de la estructura del siglo XV; durante las excavaciones para tuberías de agua salieron a la luz los restos de una sepultura que parecía la de un caballero templario, con una llamativa cruz de metal, restos de armadura y los huesos de un gran animal, quizá su caballo. La planta es cuadrangular, con paramentos de ladrillo y huellas del antiguo foso; quedan dos de las tres ventanas geminadas de arco apuntado originales, y restos de almenado. La fachada principal está dominada por un torreón cuadrangular con ventanas enrejadas, rematado por una pequeña espadaña, y tres aspilleras revelan la presencia original de un puente levadizo. El patio tiene una cisterna central y las alas laterales comprendían en origen el área conventual con la bodega, una sala de representación y una capilla con bóveda ojival. Aislado en una zona boscosa, casi pegado a la autopista A6 Turín-Savona, el castillo tiene fama de ser uno de los caserones más encantados de Italia, pero la propia fuente observa que es difícil verificar la veracidad de los testimonios de presuntos fenómenos paranormales.
La visita
Se llega por una carretera secundaria que sale de la SP393 en dirección a Villastellone y que conducía al antiguo puente templario sobre el Banna, del que quedan pocas ruinas. El edificio ha pasado a particulares: las fuentes consultadas no dicen si ni cuándo puede visitarse, por lo que conviene comprobarlo antes de ir.
El consejo de la redacción
Sobre el portal una lápida de mármol blanco lleva el escudo de los condes Valperga di Masino, mientras que en una jamba de piedra está grabada una cruz de Malta, el signo que une el edificio a la Orden de los Hospitalarios.






