La Isola Bella era un peñasco con unas cuantas casas de pescadores. En 1632 los Borromeo decidieron convertirla en un jardín: trajeron tierra de tierra firme en barcas, construyeron terrazas una sobre otra y pusieron encima un palacio. El nombre viene de Isabella, mujer del conde que empezó las obras, y la isla tiene hoy la forma que le dieron ellos.
Qué ver
El jardín sube en diez terrazas y visto desde el lago parece la popa de un barco: estatuas, obeliscos, setos recortados y en lo alto el unicornio, emblema de la familia. Los pavos reales blancos andan sueltos, y son lo que los niños recuerdan. Las plantas son de clima suave, porque en el lago Mayor los inviernos son más benignos que en la llanura.
En el palacio están las salas de aparato con cuadros y tapices, y sobre todo las grutas de la planta baja: habitaciones revestidas de guijarros, conchas, toba y estucos, hechas para refrescarse en verano cuando fuera había bochorno. Es una moda barroca llevada aquí al extremo.
La visita
A la isla se llega en barco desde Stresa, Baveno o Verbania, con salidas frecuentes en temporada; entrada de pago para palacio y jardín, apertura estacional, normalmente de finales de marzo a finales de octubre. Dos horas.
El consejo de la redacción
Coja el barco a la Isola dei Pescatori justo después: está a diez minutos y es lo contrario exacto, un pueblo de casas bajas y barcas sin ningún jardín. Ver las dos islas la misma tarde cuenta el lago mejor que cualquier visita aislada.
