La iglesia de San Donnino Martire es la parroquial de Cavaglio, el primer pueblo del Valle Cannobina para quien sube desde Cannobio — una llegada que ya es media experiencia, por un puente suspendido a un centenar de metros sobre el torrente Cannobino. El primer edificio se remonta al siglo XIV; ampliada y rehecha en 1473, la iglesia fue consagrada en 1517, y su remate definitivo llegó en el siglo XVIII.
Qué ver
La fachada a dos aguas, orientada al noroeste, es sobria: dos pilastras laterales, el portal cobijado por un tejadillo, una ventana encima. A pocos metros, en el centro del atrio, se alza el campanario de base cuadrada y aire románico, superviviente del conjunto medieval, con un vano simple en cada cara del cuerpo de campanas y tejado a cuatro aguas. Dentro, una nave única con capillas laterales de medio punto, pilastras que sostienen el entablamento y la bóveda, un presbiterio elevado cerrado por el ábside; entre pinturas de valor y altares de mármol destaca el retablo de san Donnino mártir de Amedeo Patrizi.
La visita
La fecha que cambió el destino de la iglesia es 1574: aquel año san Carlos Borromeo, de visita pastoral por el valle, la elevó a parroquial separándola de la pieve de San Vittore de Cannobio. La parroquia incluyó al principio también el pueblo de Gurrone, que se emancipó a su vez en 1619 — hasta en un valle tan estrecho, los campanarios siempre quisieron contarse por su cuenta.
El consejo de la redacción
A pocos pasos del pueblo está el oratorio de la Madonna delle Grazie, llamado «del Rj»: guarda una piedra en la que la tradición reconoce la huella del pie de Cristo. La parada merece por el lugar mismo, y para entender cuánta devoción se ha ido posando en torno a una aldea que hoy cuenta unas pocas decenas de casas.
