La iglesia está en via Fratelli Antongini, en uno de los puntos neurálgicos del antiguo Borgofranco: por aquí pasaban las murallas y aquí estaban la maroma y la barca con las que se cruzaba el Sesia. Ya estaba en pie cuando en 1247 nació el Borgofranco di Seso, y estaba dedicada a Santa María; el nombre con el que la llaman todos llegó después de 1590, con la Cofradía de los santos Bernardino y Marta, más tarde retitulada al Santísimo Sacramento. Su historia se entrelaza con la de los Borgognoni, hacendados influyentes que participaron en la fundación del primer hospital de la ciudad.
Qué ver
Por fuera es sobria: fachada lisa a dos aguas, ventanitas ovaladas y cuadradas, un vano de tres luces en el centro del tímpano y, sobre la portada, un fresco con la Virgen de las Gracias; otro fresco de la iglesia representa a santa Ana. El campanario es de piedra, con ventanas geminadas y capiteles de ménsula, y es la pieza que mejor delata la edad del edificio. Dentro la planta es de tres naves, marcadas por dos filas de columnas y arcos grandes que terminan en tres ábsides: lo que se ve es en lo esencial del siglo diecisiete, con decoraciones del dieciocho y restauraciones del diecinueve. Antonio Orgiazzi el Viejo pintó las naves en el siglo dieciocho con motivos rocalla, aireados y coloridos, y esa es la nota que se recuerda al salir. A lo largo del lado izquierdo corren las estaciones del Vía Crucis donadas en 1709 por la familia Perdomi, una Presentación de María en el Templo del siglo diecisiete de autor desconocido y un fresco con la beata Panacea. En la capilla absidal derecha hay un san Sebastián retratado junto a los miembros de la cofradía, y en la capilla neoclásica de Santa Rita una Asunción de la Virgen con esos mismos cofrades posando.
La visita
Forman parte del ajuar un órgano sinfónico de banda de la segunda mitad del siglo diecinueve salido del taller de los Scolari, el coro alto de madera, las verjas de hierro forjado y pintado y el antiguo pendón de tela pintada y bordada con la lista de los cofrades; las esculturas en madera pintada y dorada representan a santa Marta y a san Bernardino. De esta iglesia proceden también preciosos antifonarios miniados del siglo catorce, hoy conservados en los archivos diocesanos de Novara. Hay que decir que el edificio está normalmente cerrado: abre para las funciones y en aperturas extraordinarias, y quien tenga interés hará bien en preguntar en la parroquia antes de plantarse ante el portal.
El consejo de la redacción
Si el portal está cerrado, el paseo no se pierde: se está en el corazón del Borgofranco medieval y desde aquí, en pocos minutos, se llega a la parroquial de los Santos Pedro y Pablo. Pero si toca encontrarla abierta, conviene mirar arriba: las bóvedas de Orgiazzi son lo más alegre de una iglesia que por fuera solo promete contención.
