El museo ocupa el antiguo mercado cubierto de Borgosesia y abrió en 2007, pero la idea era mucho más vieja: ya la anunciaba Carlo Conti en su libro Valsesia Archeologica de 1931, y las circunstancias políticas de aquellos años la hicieron naufragar. Conti (1880-1974) era un escultor del lugar y entre 1923 y 1954 fue inspector honorario de la superintendencia arqueológica del Piamonte; el museo que lleva su nombre llegó décadas después del proyecto que él tenía en mente.
Qué ver
El núcleo de la colección procede de las excavaciones que Conti inició en los años treinta y que después continuaron otros estudiosos, junto con el Gruppo Archeologico e Speleologico di Borgosesia, fundado ese mismo año de 1954 y autor de numerosas expediciones a las cuevas del Monte Fenera. Lo que más llama la atención es la fauna del Pleistoceno salida de esas cavidades: leones de las cavernas, panteras, linces, rinocerontes, uros y sobre todo el oso de las cavernas, al que se da un relieve particular. Al lado están las huellas del hombre de Neandertal en la zona, el único caso hallado en el Piamonte. La sección arqueológica alinea la cultura de los vasos de boca cuadrada, una pequeña cabeza de piedra de divinidad femenina que es la estatua pétrea más antigua encontrada en el Piamonte, puntas de flecha y hojas de sílex y hueso de la edad del cobre, cerámicas de la edad del bronce, los enterramientos del sector occidental de la ciudad atribuidos a la cultura de Golasecca y a la primera edad del hierro, y los ajuares funerarios femeninos cargados de joyas de la segunda edad del hierro. Cierran la serie los restos romanos, los de la vida en las cuevas vueltas a habitar tras el desmoronamiento del imperio y los materiales del castillo de Vanzone, que van de la baja Edad Media al siglo diecinueve.
La visita
El recorrido está pensado sobre todo para la actividad didáctica, de modo que resulta ordenado y legible incluso sin base en paleontología: las vitrinas explican primero el ambiente y después los animales que lo habitaban. Una muestra permanente de paneles realizados por la Universidad de Ferrara cuenta las excavaciones y las investigaciones llevadas a cabo en la cueva de la Ciota Ciara, en la vertiente este del Monte Fenera, la obra de la que sigue llegando el material más interesante. El museo forma parte de una red de pequeñas realidades museísticas de la zona, patrocinada por la Unione Montana dei Comuni della Valsesia y pensada para compartir las aperturas al público: no son los horarios de un museo de ciudad, conviene comprobarlos antes de salir.
El consejo de la redacción
Venir aquí antes de subir al Monte Fenera, no después. Vista desde fuera, la Ciota Ciara es un agujero en la roca como tantos; tras media hora ante los dientes del oso de las cavernas y los paneles ferrareses se entiende qué han devuelto esas cuevas, y por qué en el Piamonte no hay nada parecido.
