El nombre lo dice todo: Vettignè viene de vectigal, el peaje que se pagaba por el derecho a atravesar el burgo cuando este era el cruce de la Via Svizzera y la Via Francigena. Allí nació el castillo, quizá sobre una estructura más antigua, en el siglo XV, y durante siglos perteneció a la familia Vialardi di Verrone, después a los Dal Pozzo; pasó por fin a la rama Saboya-Aosta con el matrimonio de Maria Vittoria Carlotta, última heredera de los príncipes della Cisterna, con Amadeo, duque de Aosta y rey de España.
Qué ver
El núcleo castellado está ceñido por completo de almenas de cola de golondrina, sostenidas por ménsulas largas adornadas con una franja decorativa. Lo domina la torre cilíndrica, alta, que recuerda de cerca la del castillo de San Genuario en Crescentino. Entre los siglos XVI y XVII las viviendas, los almacenes y la casa señorial cerraron el patio central; el conjunto se amplió después a partir de 1850.
La visita
No espere un castillo restaurado: desde que en 1960 empezó el despoblamiento de la aldea, el edificio está en estado de abandono casi total. Eso es lo que se encuentra, no un castillo museo, y aun así se lee bien, porque la sucesión de cuerpos alrededor del patio cuenta el paso de fortaleza de peaje a granja nobiliaria.
El consejo de la redacción
Pregunte por Facino Cane. Las fuentes más fiables hacen nacer al condotiero en Casale Monferrato, pero la leyenda local lo quiere originario de Vettignè, y de ahí deduce que Vettignè y Santhià fueron los únicos centros de la zona que se libraron de su furia.
