La iglesia de Sant'Angelo de Licata está ligada al nombre del arquitecto y jesuita Angelo Italia, nacido en la ciudad en 1628: su construcción, fechada en 1653, fue la primera obra que firmó como arquitecto. Las formas actuales quedaron rematadas en 1752, con el asesoramiento del arquitecto Giovanni Biagio Amico; el 5 de mayo de 2010 el arzobispo de Agrigento Francesco Montenegro la elevó al rango de santuario.
Qué ver
La planta es basilical, de cruz latina, con tres naves marcadas por columnas de piedra de Billiemi. En la nave derecha late el corazón devocional del edificio: el pozo milagroso donde, según la tradición, se hallaron las reliquias de san Ángelo, cerrado por una artística balaustrada octogonal esculpida en 1673 por el marmolista trapanés Giovanni Romano por encargo del barón Francesco Vincenzo Buglio. Poco más allá, el altar del Descendimiento guarda el cuadro homónimo de Gioacchino Martorana, fechado en 1778. La nave izquierda alinea altares más antiguos: el Ecce Homo, óleo sobre lienzo de un siciliano anónimo de entre los siglos XV y XVI, y la Madonna della Lettera, de autor siciliano del siglo XVII. En el crucero izquierdo se abre el Cappellone di Sant'Angelo Carmelitano, delimitado por una verja de hierro forjado diseñada por el propio Angelo Italia. El ábside lo domina una monumental sobreelevación de mármol con columnas jónicas pareadas y frontón partido, dentro de la cual se sitúa la estatua de san Ángelo del Carmen, rescatada de la antigua iglesia carmelita de Acireale; a los lados, los lienzos de los siglos XVII y XVIII del Martirio y del Éxtasis místico del santo.
La visita
En las naves laterales se conservan las cuatro grandes máquinas procesionales, los cirios llamados «'ntorci», que representan los títulos de san Ángelo: Doctor, Confesor, Virgen y Mártir. Tras un accidente en 1999 y la larga interrupción que siguió, desde 2012 las estructuras originales van acompañadas de reproducciones en material más ligero, de modo que hoy puedes ver ambas versiones. A lo largo de los muros encuentran sitio también los cenotafios y los sarcófagos de mármol de algunas familias nobles de Licata, entre ellos los del marqués Gerolamo Frangipane (1758) y del marqués Domenico Cannada (1762). Desde el 1 de marzo de 2020 el santuario y el convento anexo están confiados a una comunidad carmelita internacional.
El consejo de la redacción
Busca, en la nave derecha, la balaustrada octogonal de 1673: encierra el pozo del que la devoción local hace brotar el culto al santo, y es el punto donde la historia de la iglesia y la de la ciudad de Licata se superponen. Desde ahí entiendes mejor el sentido de las máquinas procesionales guardadas a pocos pasos.
