Hacia 1875 el barón Spitaleri mandó construir en el paraje de Solicchiata, a pocos kilómetros del casco urbano de Adrano, un edificio pensado en origen para usos agrícolas. De aquellos muros nació una de las bodegas más conocidas de la vertiente del Etna, el llamado «Vino della Solicchiata», que terminó por dar nombre a toda la propiedad.
Qué ver
La arquitectura mira abiertamente a la Edad Media, aunque se trate de un edificio del siglo XIX. El castillo está levantado por completo en piedra volcánica, el material que marca todo el paisaje en las faldas del Etna, y lo rodea un foso. Se entra por un puente levadizo, un detalle que acentúa el carácter de casa fortificada que buscaba su promotor. La elección del estilo medieval y de la piedra oscura da al conjunto un aspecto severo, muy distinto al de una casa de campo cualquiera, y lo convierte en una referencia en el campo de Adrano.
El consejo de la redacción
Merece la pena leer el castillo por lo que fue: no una fortaleza militar, sino el centro de una bodega nacida a finales del siglo XIX. El nombre del paraje y el del vino te ayudan a situar la visita en el contexto de la viticultura del Etna, que precisamente en estas tierras de piedra volcánica encuentra una de sus expresiones históricas. Si llegas desde Adrano, recorre la carretera hacia el campo con calma, para captar el contraste entre la piedra oscura del castillo y los terrenos cultivados alrededor.
