🏺 Sitios arqueológicos

Mendolito

📍 Adrano, Sicilia · 47/100

La única inscripción monumental en lengua sícula que ha llegado hasta nosotros salió a la luz precisamente aquí, en 1962-63, grabada en un bloque de arenisca encajado en la jamba oriental de la puerta sur. Bastó ese grafito — una scriptio continua trazada de derecha a izquierda y aún sin descifrar — para convertir el Mendolito, paraje rural en un meandro del Simeto entre Adrano y Centuripe, en uno de los yacimientos indígenas más estudiados de Sicilia.

Qué ver

El área arqueológica ocupa unas 80 hectáreas y devuelve una ciudad sícula rodeada de murallas. El lienzo, que la gente del lugar llama «u murazzu», se levantó con técnica de emplecton en la segunda mitad del siglo VI a.C.; de él queda la puerta sur, apretada entre dos torres profundas «en herradura». En un costado de la torre oeste asoma una estructura más antigua, con las esquinas en bloques bien escuadrados, luego engullida por la fortificación de grandes piedras poligonales. Las casas, cuadrangulares y de tamaño modesto, son de mampostería en seco de piedra volcánica; en un punto apareció un largo edificio rectangular dividido en cuatro estancias y cubierto con tejas de terracota, señal de la influencia griega sobre un mundo indígena que antes se fiaba de la paja y el barro. De las excavaciones proceden capiteles de piedra de lava inspirados en los órdenes jónico y dórico, fragmentos de columnas de sección octogonal y antefijas con cabeza de ménade, con prótomo de león o de gorgona.

La visita

No esperes un parque vallado: el yacimiento se reparte entre los parajes de Mendolito, Mendolitello, Polichello y Sciare Manganelli, sobre fincas en su mayoría privadas y todavía no expropiadas. Hacia Sciare Manganelli se abría la necrópolis meridional, a poca distancia de la puerta: aquí Paolo Orsi sacó a la luz tumbas circulares de tholos, cerradas por hiladas de piedra que se estrechan hacia arriba en falsa cúpula, y otras quince excavó Pelagatti. Los ajuares unían cerámicas locales de estilo Licodia, vasos griegos de importación, objetos de bronce y escarabeos pseudoegipcios de fayenza; bajo los suelos de las casas se hallaron incluso enterramientos de niños depositados dentro de recipientes de terracota.

El consejo de la redacción

Antes o después de la visita baja al río: no muy lejos, el Simeto lo cruza el Ponte dei Saraceni, nacido en época romana como paso obligado y reconstruido bajo los normandos. Atravesarlo es la manera más concreta de entender por qué, durante siglos, se pasaba justo por estas orillas.

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