El patrón de Valguarnera es san Cristóbal, protector de los automovilistas, a quien está dedicada la iglesia madre del pueblo, fundada en 1630. En el siglo XIX, también en su honor, se colocó en una casa privada un azulejo procedente de Caltagirone con la efigie del santo llevando al Niño Jesús sobre el hombro: el culto de san Cristóbal lo difundieron precisamente los Príncipes de Valguarnera, de origen español, que en 1549, gracias a la concesión de la «licentia aedificandi» por Carlos V, transformaron la aldea en villa, dándole su propio nombre. Copatrono es en cambio san José, especialmente querido por los habitantes, que en el día del padre, el 19 de marzo, lo recuerdan con las tradicionales «Tavolate di San Giuseppe».
Las primeras noticias documentadas sobre Valguarnera se remontan a 1246, cuando en el actual promontorio se alzaba el feudo de Caropipi; el pueblo conoció un gran crecimiento demográfico gracias a las cercanas minas de Floristella y Grottacalda, y hoy conserva su memoria en el Museo Etnoantropológico y de la Emigración Valguarnerese, instalado en el Palazzo Prato.