🏰 Castillos y palacios

castello di Villagonia

📍 Taormina, Sicilia · 123/100

Del castello di Villagonia no queda nada y, sin embargo, todo el que baja del tren lo está mirando: cuando los ferrocarriles del Estado rehicieron la estación de Taormina-Giardini, el arquitecto Roberto Narducci retomó sus formas, torres almenadas incluidas. La casa señorial de los marqueses De Spuches se alzaba a la orilla del mar, en la aldea taorminesa de Villagonia, y era uno de los nudos del sistema defensivo de Capo Schisò: a principios del siglo XVI, para frenar las incursiones de los piratas, se fortificó el área de la antigua Naxos reconstruyendo un fortín anterior y enlazando la Torre Vignazza, el viejo castillo de Naxos y la propia Villagonia. Por vínculos familiares el castillo pasó a los San Martino, príncipes del Pardo y duques de Montalbo y Santo Stefano di Briga; a los últimos propietarios, Giuseppe San Martino y su mujer, se lo expropiaron en 1913 para ampliar la estación. Con el castillo se derribó también la capilla de la Madonna di Porto Salvo. Solo sobreviven unas fotografías de principios del siglo XX.

Qué ver

En su lugar está hoy el edificio de viajeros levantado entre 1926 y 1928: cuerpo central de dos plantas, dos torres almenadas simétricas, ventanas de arco apuntado de gusto gótico catalano-siciliano y una marquesina de hierro forjado sobre la entrada. La cita del edificio desaparecido es deliberada, y por eso ninguna otra estación de la línea se le parece.

Dentro, las salas conservan los frescos y los relieves del palermitano Salvatore Gregorietti, que firmó también las vidrieras y las piezas de hierro forjado, entre muebles oscuros de estilo siciliano de finales del siglo XIX. Desde el terraplén la vista alcanza la bahía de Giardini-Naxos y Capo Schisò, es decir, la cadena de torres a la que perteneció el castillo.

La visita

La dirección es la estación de Taormina-Giardini, en el km 288+476 de la línea Messina-Siracusa, inaugurada el 12 de diciembre de 1866 y flanqueada por la carretera SS 114. No hay entrada ni horario: se mira la fachada desde la explanada y las salas por dentro, y con veinte minutos basta. Desde aquí sube el autobús urbano a Taormina, delante de la entrada está la parada de taxis y quien llega en coche deja el vehículo en la explanada de intercambio, al norte.

El consejo de la redacción

Llegamos en tren y bajamos al andén uno: desde ahí las dos torres se ven de refilón, igual que el castillo en las fotografías antiguas. Luego cruzamos la carretera y caminamos cinco minutos hacia la playa de Villagonia; el punto en que la casa de los San Martino tocaba el agua está ahí, bajo las vías. Conviene no dejarlo para más adelante: cuando terminen las obras de la línea, la estación debería ser sustituida por un apeadero nuevo, y sobre ese proyecto la Superintendencia ya se ha pronunciado.

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