El 3 de abril de 1374, día dedicado a San Pancracio, el fraile dominico Damiano Rosso, príncipe de Cerami, puso en marcha la fundación del convento de los Predicadores y de la iglesia de Santa Águeda contigua, en Taormina, donando el palacio familiar levantado sobre una anterior fortaleza baronial. Juntos forman un único complejo monumental asomado a la piazza San Domenico.
Qué ver
El exterior de la iglesia conserva el elemento mejor preservado de la fábrica original: el campanario de planta cuadrada, repartido en varios niveles en estilo románico, con los cuerpos de campanas horadados por ventanas de un solo hueco. La portada de entrada presenta columnas acanaladas y capiteles compuestos. Al antiguo convento se accede por una gran portada del siglo XVII rematada por el escudo de mármol de la Orden dominica, que representa un perro con una antorcha encendida entre las fauces.
El complejo encierra dos claustros. El claustro grande, de gusto renacentista, tiene planta cuadrada con siete arcadas por lado sostenidas por veintinueve columnas; en el centro alberga un pozo conectado con una cisterna romana subterránea y el sarcófago monumental de Giovanni Corvaja. El claustro menor cuenta en cambio con seis arcadas por lado sostenidas por veinticinco columnillas.
El interior de la iglesia quedó en gran parte destruido por los bombardeos angloamericanos del 9 de julio de 1943, dirigidos contra el alto mando alemán instalado en el hotel contiguo, obtenido en 1896 de las cuarenta celdas de los frailes. El ataque destruyó las taraceas de piedra de Taormina, las esculturas de madera y la sacristía. Se salvó la estatua renacentista de mármol de Santa Águeda, esculpida en el siglo XVI y atribuida a Martino Montanini, hoy colocada en la catedral de San Nicola di Bari. Los restos que sobrevivieron, entre ellos las basas de los altares menores, figuran en la nave readaptada en la posguerra como sala de congresos. Entre las obras históricas del monasterio figuraban esculturas de San Francisco de Asís y Santo Domingo, un busto de Damiano Rosso y frescos dedicados a las mártires dominicas irlandesas Honoria Magaen y Honoria de Burgo.
La visita
Las estructuras del antiguo convento y los restos de la iglesia permiten observar el campanario románico original, la portada de la orden del siglo XVII, las arcadas de los dos claustros históricos y las basas de los altares conservadas en la sala del hotel.
El consejo de la redacción
En el claustro grande merece una atención especial el pozo central, testimonio de la ingeniería hidráulica romana situado en medio de la columnata renacentista.
