Bajo esta ruina siciliana, en 2016, se encontraron una treintena de sepulturas hechas a la manera del norte de Europa. No es tan raro como parece: quienes construyeron esta iglesia eran normandos, es decir descendientes de hombres del norte llegados a Sicilia hacía pocas generaciones, y en la tierra junto a su iglesia enterraban como se enterraba en su casa. Los estudios siguen en curso.
Qué ver
En la zona la llaman la Chiesazza, por el estado en que ha quedado. Se construyó probablemente en 1068, tras la victoria normanda sobre los árabes cerca de Misilmeri, y sigue siendo uno de los primeros edificios de estilo normando levantados en la isla. Es de nave única con tres ábsides y una cripta, y al lado había con toda probabilidad los restos de un cenobio de monjes basilianos, es decir de rito griego.
Está en una loma poco por encima del Tirreno, en posición estratégica. En 1134 el rey Roger II concedió al monasterio terrenos incultos cerca de Misilmeri para ponerlos en cultivo y en pasto, y el derecho a cortar leña en el bosque que entonces se llamaba Bacharìa, es decir en la futura Bagheria. A finales del siglo diecinueve la superintendencia consolidó las ruinas.
La visita
Los restos están en campo abierto en el término de Altavilla Milicia, a media hora de Palermo; se alcanzan por pista de tierra y sendero, sin entrada ni horarios. Media hora.
El consejo de la redacción
Cuente los ábsides: son tres, en una iglesia de nave única. Es un esquema griego, no latino, y le dice quién rezaba dentro mientras los normandos ponían el dinero. En un edificio tan pequeño conviven tres mundos: quien mandaba, quien oficiaba y quien había sido expulsado poco antes.
