El patrón de Gibellina es san Roque, festejado el 16 de agosto. La ciudad que lo celebra, sin embargo, es una ciudad nueva: la Gibellina de hoy, conocida también como Gibellina Nuova, nació tras el terremoto del Belice de 1968 a unos once kilómetros en línea recta de donde se alzaba antes.
El centro antiguo, destruido por el seísmo, fue abandonado, y en los años ochenta el artista Alberto Burri lo transformó en el Cretto, una obra de land art que retoma las calles y callejones de la ciudad desaparecida. Fue el alcalde Ludovico Corrao quien tuvo la idea de «humanizar» la reconstrucción llamando a Gibellina a artistas de fama mundial: además de Burri respondieron a la llamada Pietro Consagra, Mario Schifano, Andrea Cascella, Arnaldo Pomodoro, Mimmo Paladino, Franco Angeli y Leonardo Sciascia, y el pueblo se convirtió en un museo difuso. Desde 1981 se celebran aquí cada año las Orestiadi, un festival internacional que va del teatro a la música, de la pintura a la escultura, hasta el cine, organizado por la Fondazione Orestiadi.