Aquí se conserva algo que no existe en ningún otro lugar del mundo: un barco de guerra púnico. El museo arqueológico regional Lilibeo Baglio Anselmi, asomado al Capo Boeo de Marsala, ha instalado sus colecciones dentro de un viejo baglio vinícola construido hacia 1880, convertido en museo en 1986 e inaugurado en 1999.
Qué ver
El barco púnico, recuperado en 1969 frente a la Isola Grande, en la bocana norte del Stagnone, es la pieza que los estudiosos vienen a ver desde todo el mundo: es el único ejemplar de nave de guerra cartaginesa que ha llegado hasta nosotros. Desde 2015 le hace compañía el barco romano de Marausa, rescatado ante la costa de Trapani. Por las salas te encuentras además con la Venere Lilybetana, estatua romana copia de un original helenístico, cerámicas griegas y romanas, epígrafes, ánforas de transporte y cepos de ancla. Detrás del edificio se extiende el área arqueológica de Lilibeo, con las insulae romanas y los mosaicos hoy expuestos en el museo.
La visita
Tras la reforma de 2016, la visita se enriquece con grandes pantallas y reconstrucciones en vídeo que ayudan a leer las piezas. El museo y el parque de Lilibeo, que queda justo detrás, se visitan juntos: es la mejor manera de entender la ciudad antigua y su puerto.
El consejo de la redacción
Detente ante el barco púnico y mira de cerca sus tablas: llevan grabados los signos del alfabeto fenicio-púnico que servían a los carpinteros para montar el casco deprisa. Es el detalle que convierte un pecio en una lección de ingeniería antigua.
