El palacio que domina la piazza della Signoria con su torre de 94 metros es el centro del poder florentino desde 1302: primero sede de los Priores y de la Señoría republicana, luego residencia del duque Cosimo I de Médici, hoy ayuntamiento de Florencia. Las obras comenzaron en 1299 según un proyecto atribuido a Arnolfo di Cambio, el mismo arquitecto del Duomo y de Santa Croce, y la primera fase concluyó en 1315.
El nombre cambió con los regímenes: Palazzo dei Priori, luego della Signoria, después Ducale. Se convirtió en Palazzo Vecchio, el palacio viejo, solo en 1565, cuando Cosimo I eligió como residencia el Palazzo Pitti, unido a la antigua sede por el Corredor vasariano construido sobre el Ponte Vecchio. Entre 1865 y 1871, con Florencia capital, albergó la Cámara de Diputados del Reino de Italia.
Qué ver
El primer patio fue rediseñado por Michelozzo a mediados del Quattrocento; el Salone dei Cinquecento, levantado desde 1494 durante la república de Savonarola, fue transformado más tarde por Giorgio Vasari para la corte de Cosimo I. El museo recorre las salas donde trabajaron Bronzino, Ghirlandaio y el propio Vasari, con obras de Miguel Ángel, Donatello y Verrocchio y el studiolo de Francesco I. Dentro se custodia la Judit y Holofernes de Donatello, mientras que ante la entrada la copia del David señala el punto donde el original de Miguel Ángel permaneció de 1504 a 1873.
La visita
La fachada de sillares almohadillados de pietraforte, con la galería sostenida por ménsulas, conserva el aspecto de fortaleza: almenas güelfas, cuadradas, en el palacio; gibelinas, en cola de golondrina, en la torre. La torre no está en el centro del frente porque engloba la anterior torre della Vacca. En los sótanos, tres salas abiertas al público desde diciembre de 2008 muestran los restos del teatro romano de Florentia sobre el que se construyó el palacio.
El consejo de la redacción
Antes de entrar, busca en la esquina derecha de la fachada un perfil masculino grabado sumariamente en la piedra. La tradición popular lo atribuye a Miguel Ángel, que habría retratado allí a un pesado que lo importunaba; un estudio de 2020 propone en cambio que sea el rostro de su amigo pintor Francesco Granacci. Casi todos pasan de largo sin verlo: tú no.
