El nombre viene de una parcela agrícola, un pagus Herannianus, que con toda probabilidad estaba donde luego se construyó la pieve de San Leolino, y se ha ido moviendo con el pueblo: primero era de la pieve, luego pasó al castillo, luego al puente sobre el Arno. El castillo ya era viejo en 1170, cuando las actas de un monasterio lo llaman el castillo viejo de Rignano; lo tuvieron los Ubertini, luego Florencia lo reconstruyó para controlar el territorio y acabó en manos de los Mozzi, que dentro tenían también su palatium. Cuando la banca de los Mozzi quebró, en 1308, sus propiedades de Rignano y el castillo pasaron a los Bardi; una rama de aquella familia estuvo implicada en la conjura de Todos los Santos de 1340 contra el gobierno florentino, y sus posesiones fueron saqueadas o destruidas, el castillo incluido. Durante siglos, sin embargo, aquí no se formó un pueblo de verdad: la gran mayoría de los habitantes siguió viviendo en las casas dispersas por el campo, y la capital se quedó en unas pocas casas a los dos extremos del puente.
El municipio como tal nace el trece de febrero de 1773, cuando Pedro Leopoldo abolió las ligas: quince popoli fueron separados de la podesteria de Pontassieve para formarlo. Lo que hizo el pueblo, en cambio, fue el ferrocarril de Florencia a Roma, abierto en 1866, que le dio una estación y un apeadero para los productos agrícolas; una veintena de años después llegaron una fábrica de papel y una planta de cementos y cales hidráulicas, que aprovechaba la caliza de las colinas de al lado. La población subió hasta poco menos de siete mil personas en 1917. La guerra se llevó casi todo: fueron destruidos el puente, la estación y el ayuntamiento, se derrumbó buena parte de las viviendas del centro, la cementera fue bombardeada duramente. Y el tres de agosto de 1944, cerca de la aldea de Troghi, un destacamento de las SS mató a la mujer y a las hijas de Robert Einstein, primo de Albert: verosímilmente como represalia contra él.