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⛪ Iglesias y santuarios

chiesa di Santa Maria dei Miracoli

📍 Venezia, Véneto · 65/100

En Venecia, en un rincón de Cannaregio donde los turistas se pierden por casualidad, hay una iglesia que parece un cofre de mármol posado sobre el agua de un canal: la construyó Pietro Lombardo con sus hijos Tullio y Antonio entre 1481 y 1489, para guardar una pequeña Virgen pintada sobre tabla que estaba en la esquina de la casa de un mercader de seda y a la que el barrio atribuía milagros. Fue una de las primeras iglesias renacentistas de la ciudad, y Lombardo la revistió por dentro y por fuera de placas de mármol de colores, pavonazzetto, serpentina, pórfido, piedra de Istria, como se hacía con los relicarios. Es pequeñísima, y los venecianos se casan en ella.

Qué ver

La fachada, desde los dos campos de sus extremos: dos órdenes invertidos respecto a la regla, corintio abajo y jónico arriba, cinco arcos ciegos, el frontón semicircular con el rosetón y los círculos de mármol, y los recuadros policromos montados en cruces, estrellas y ruedas como una taracea. El costado sobre el canal, que se refleja en el agua, es la vista que todos fotografían desde el puente. Sobre el portal, el busto de la Virgen con el Niño de Giovanni Giorgio Lascaris, de 1480.

Dentro, la nave única con la bóveda de cañón dorada, dividida en cincuenta recuadros con profetas y patriarcas pintados; al fondo, la escalinata empinada que lleva al presbiterio elevado, con las estatuas de san Francisco y santa Clara y de la Anunciación, los dos púlpitos poligonales, la cruz de discos de pórfido en la pared. Pero lo que hay que buscar son los plintos de las columnas del arco triunfal, esculpidos por Tullio y Antonio Lombardo: tritones y sirenas con colas de pez, alas y patas vegetales, con putti a horcajadas; a la izquierda se agitan, a la derecha están quietos y alados, y se ha leído como el fin del mundo pagano y su renacer en el cristiano. En el altar, la pequeña Virgen milagrosa sobre fondo rojo que es la razón de todo.

La visita

La iglesia está en el campo dei Miracoli, a diez minutos de Rialto hacia los Santi Giovanni e Paolo, en un laberinto de callejas; forma parte del circuito Chorus, con entrada propia o conjunta para las iglesias de Venecia, cerrada el domingo por la mañana y con horarios cortos. Un cuarto de hora, pero vale el doble si uno se sienta. Es la iglesia que más piden los venecianos para las bodas: puede tocar encontrarla ocupada.

El consejo de la redacción

Mírela primero desde fuera, desde el puente sobre el canal, con la luz de la mañana que toma el costado de mármol y el agua que lo duplica: por eso los venecianos la llaman la caja de las joyas. Luego entre y vaya enseguida a los plintos del arco, abajo a la izquierda: esas sirenas con alas son la escultura más extraña del Renacimiento veneciano, y casi nadie se agacha a mirarlas.

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