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🏛️ Plazas y cascos históricos

ponte della Libertà

📍 Venezia, Véneto · 65/100

Durante mil años a Venecia se llegaba solo en barca; luego, el once de enero de 1846, los austriacos inauguraron el gran puente de la laguna, casi cuatro kilómetros de ladrillo sobre doscientos veintidós arcos, clavados en setenta y cinco mil pilotes, con el tren que entraba en la ciudad donde antes solo había agua. Hicieron falta cuatro años y medio de obras, y junto a las vías llegó el acueducto que resolvió para siempre el problema del agua potable. En 1933 se construyó al lado del puente ferroviario uno de carretera, llamado entonces Ponte Littorio, que en 1946 fue rebautizado Ponte della Libertà: la fecha elegida, el veinticinco de abril, en Venecia ya era fiesta desde hacía siglos, porque es el día de san Marcos.

Qué ver

La travesía, que es lo único que hay que ver y vale el viaje: en tren o en autobús se cruza la laguna con el agua a los dos lados, los postes de madera, las barcas, las islas bajas en el horizonte, y delante Venecia que crece hasta volverse campanarios. En el tren la ventanilla de la izquierda mira hacia Murano y la laguna norte, la de la derecha hacia la Giudecca y el puerto. Es el momento en que se entiende que se va a una ciudad que está en medio del mar.

En el puente ferroviario, hacia tierra firme, el monumento con dos cañones de 1849, en memoria de los caídos de la batería de Sant'Antonio, cuando los venecianos sublevados contra los austriacos se defendieron precisamente aquí. Al final, el piazzale Roma, donde los coches se paran para siempre y empieza la ciudad a pie; y al lado el Ponte della Costituzione de Santiago Calatrava, de 2008, el cuarto sobre el Gran Canal, discutido y resbaladizo, que lleva a la estación.

La visita

El puente se recorre en tren llegando a la estación de Santa Lucia, en autobús o en coche hasta el piazzale Roma y el Tronchetto, donde están los aparcamientos; a pie y en bicicleta no está permitido el paso. Diez minutos de travesía. Los automovilistas deben saber que más allá del piazzale Roma no se va: desde ahí Venecia es solo a pie o en vaporetto.

El consejo de la redacción

Si llega en tren, póngase en la ventanilla y no mire el teléfono durante esos diez minutos: la primera vez que se ve Venecia subir del agua es una imagen que no se repite. Y si llega en coche, déjelo en el Tronchetto y tome el vaporetto en vez del people mover: cuesta poco más y lo lleva a la ciudad desde el agua, que es el modo para el que la ciudad fue construida.

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