En 1861, en pleno bandolerismo posterior a la unidad, pasó por aquí el general catalán José Borjes, que había sido aliado del bandolero Carmine Crocco y que, rota aquella alianza, intentaba llegar hasta Francisco II con once soldados que habían permanecido fieles a los Borbones. Para huir se sirvió de un guía de Sante Marie, el cual sin embargo, en cuanto pudo, avisó a la guardia nacional del pueblo de que el general estaba en el caserío Mastroddi, en el valle de Luppa. La guardia nacional de Sante Marie participó en el asalto junto con los piamonteses: Borjes y los suyos fueron capturados, llevados a Tagliacozzo y fusilados. Los cadáveres fueron quemados, salvo el del general, que fue entregado a la embajada francesa y por el que se celebraron exequias en la iglesia del Gesù en Roma.
La parte más interesante, sin embargo, viene después. Más de un siglo más tarde el municipio hizo colocar un hito en el lugar de la captura, en recuerdo del comandante Enrico Franchini, de sus soldados y de los guardias nacionales de Sante Marie «confiados en la Unidad de Italia». Aquel hito ha sido retirado y sustituido, por una asociación monárquico-borbónica, por otro que ensalza el martirio del general Borjes y sobre el que campea la bandera borbónica; y cada año, en el caserío Mastroddi, la misma asociación recuerda el episodio en clave revisionista. El mismo campo, dos monumentos opuestos. Por lo demás Sante Marie es un pueblo de montaña cuyo nombre viene de Altum castrum Sanctae Mariae, el lugar elevado donde estaba un templo dedicado a la Virgen, y aparece en el Catalogus baronum de 1187 y en una bula de Clemente III del año siguiente. Fue de los Orsini y luego de los Colonna hasta 1806; conoció la carestía de 1764 y la sequía de 1779; y con el edicto de Saint-Cloud dejó de enterrar a sus muertos en el osario de la iglesia de San Nicola. En julio de 1888 llegó el ferrocarril hacia Pescara, con el túnel del monte Bove de casi seis kilómetros, y la tierra de la excavación sirvió para hacer el terraplén hacia Poggetello. Del terremoto de la Marsica del 13 de enero de 1915, aquí, no se supo hasta bien entrada la tarde: la sacudida había dejado fuera de uso durante horas los medios de comunicación. Y el 20 de enero de 1944, hacia las diez, doce cazabombarderos americanos atacaron el casco antiguo, que entonces estaba lleno de evacuados de Avezzano: nadie se puso a cubierto, porque hasta aquel día los aviones siempre habían pasado para ir a bombardear a otra parte.