En 1931 el bosque de llanura que se extiende detrás de la costa jónica medía 1600 hectáreas. Hoy quedan 680, desgastadas por la actividad humana y por la sequía. El Bosco Pantano es lo que sobrevive de uno de los bosques de llanura más importantes del sur de Italia, dividido en su día en dos núcleos, el Pantano soprano y el Pantano sottano. La reserva natural que lo protege llegó tarde, con la ley regional n.º 28 del 8 de septiembre de 1999: 500 hectáreas a caballo entre los términos de Policoro y Rotondella, de las cuales 21 forman el oasis WWF Policoro Herakleia.
Qué ver
El paisaje alterna dos registros. Está el pantano propiamente dicho, agua quieta y cañaverales, y está el bosque, donde crecen el aliso negro, el fresno, el álamo blanco, el roble turco y el arce campestre, con laurel, espino albar, manzano silvestre y cornejo más abajo. Al acercarse al mar la vegetación vuelve a cambiar: azucena de mar, hinojo marino, lechetrezna de playa y rúcula marina sobre la arena, y luego el matorral de lentisco, mirto, romero y enebro de la miera. El regaliz, la Glycyrrhiza glabra de la que salen los palos, crece aquí de forma espontánea.
El pantano es una parada para los migradores: se han censado unas 170 especies de aves, entre ellas la espátula, el zarapito real, la garceta común y la garceta grande, y entre las rapaces el aguilucho lagunero, el milano real, la lechuza común y el cárabo. El martín pescador pesca en los canales y la nutria ha vuelto desde hace unos años. En el bosque viven más de 2000 especies: garduña, marta y tejón entre los mamíferos, la culebra de cuatro líneas y la culebra verdiamarilla entre los reptiles, y el raro escarabajo Rosalia alpina, por el que la zona fue declarada lugar de importancia comunitaria y zona de protección especial. Los coleópteros censados aquí son el 20% de todas las especies italianas.
La visita
El punto de partida es el centro de visitantes del oasis, en piazza Siris 1 de Policoro, donde el WWF gestiona además un centro de recuperación de fauna salvaje: allí se atienden las tortugas Caretta caretta recogidas en el mar y las tortugas terrestres, y suelen ser lo primero que uno ve. Desde ahí los senderos entran en el bosque y salen al pantano. La vertiente de Rotondella es la de la desembocadura del Sinni, que da al espacio protegido su nombre completo, «Bosco Pantano di Policoro e Costa Ionica Foce Sinni».
El consejo de la redacción
Mirad al suelo, no solo hacia arriba. Los troncos caídos y la madera que se pudre no son descuido: son la casa de Rosalia alpina y de la mayoría de los coleópteros que hacen de esta reserva un caso único en Italia. Y antes de marcharos, preguntad en el centro de visitantes dónde buscar el regaliz silvestre: crece solo, sin que nadie lo haya plantado nunca, y es una de las pocas plantas del bosque que se reconoce con solo oler la raíz.
