Del castillo que Ferrante Sanseverino, príncipe de Salerno, mandó levantar en Rotondella a comienzos del siglo XVI queda en pie una sola pieza: la torre. En el pueblo la siguen llamando Torre del Carcere, la torre de la cárcel, porque eso fue durante siglos, y el nombre ha aguantado mejor que las murallas que la rodeaban. Es el edificio con el que empieza la Rotondella de hoy: el casco urbano toma forma en esos años, mientras que el nombre del lugar es más antiguo y aparece en 1261 como Rotunda Maris, con toda probabilidad por su posición frente al mar Jónico, a 576 metros de altura.
Qué ver
La torre es la única parte de la fortificación del siglo XVI que ha llegado íntegra: no es una ruina rehecha, sino el volumen original, en pie después de que todo lo demás desapareciera. En esos mismos años Sanseverino mandó construir también el Palazzo Baronale, y a esa doble obra se remonta el trazado urbano que el pueblo conserva. Al final de ese mismo siglo Rotondella sufrió una incursión otomana que hizo numerosos prisioneros de guerra.
Dentro ya no hay celdas. La torre alberga la biblioteca municipal y el archivo histórico, de modo que el edificio que encerraba personas guarda ahora los papeles del ayuntamiento: dos funciones opuestas bajo el mismo techo, con algunos siglos de por medio.
La visita
Se entra en el horario de la biblioteca, que comparte las salas con el archivo: la torre no es un museo ni tiene recorrido de visita, lo que se ve es un edificio en uso. Está en el casco antiguo, el mismo que recorren los murales y desde el que se abre el mirador Balcone dello Jonio, el punto desde donde se sigue la costa del golfo de Tarento desde Apulia hasta Calabria. En esas mismas callejuelas, bajo el palacio de la familia Bitonte, quedan las Lamie, arcos abovedados de piedra del siglo XVII.
El consejo de la redacción
Subid y preguntad en la biblioteca por el archivo histórico: los registros de Rotondella se consultan en la misma casa que sirvió de cárcel, y es la manera más directa de calibrar cuánto ha escrito el pueblo sobre sí mismo. Buscad después el Palazzo Baronale: mismo promotor que la torre, y los dos edificios cuentan la misma historia de poder.
