La iglesia madre de Montemilone es de 1861, pero guarda algo casi seis siglos más antiguo: la talla de madera de la Madonna del Bosco, llamada también Santa Maria Gloriosa, esculpida probablemente a finales del siglo XIII. El edificio actual, querido por Fernando II de las Dos Sicilias, lo proyectó Nicola Maria Bevilacqua, de Minervino Murge, después de una serie de propuestas descartadas - las actas municipales las recogen una a una - y lo levantaron los hermanos Francesco Saverio y Pasquale Panzini, de Molfetta, sobre una iglesia gótica anterior de la que solo quedan tramos en los muros perimetrales. De aquella iglesia hablan un manuscrito de 1729 y el diccionario del Reino de Nápoles que compuso el abad Francesco Sacco en 1796.
Qué ver
La talla es de hechura tosca y no tiene igual en Basilicata. La Virgen se sienta en el trono y aprieta al Niño contra el pecho; las diademas remiten al arte francés de época post-carolingia y al influjo cluniacense, mientras que las vestiduras y la decoración pintada son bizantinas, igual que la composición, cercana a la Virgen Hodigitria. Bizantina es también la mano del Niño que bendice: índice y corazón abiertos, los demás dedos cerrados.
El resto pertenece al siglo XIX y al XX. Planta de cruz latina, nave única con seis capillas laterales - a la derecha santa Rita, san Roque y san Esteban; a la izquierda san Antonio, santa Lucía y la Madonna del Bosco -, pilastras con capiteles jónicos, bóveda de cañón con casetones y cúpula en el crucero. En las cuatro pechinas están los evangelistas, pintados en 1946 por Domenico Pennino, de Avellino, con su hijo Rocco y algunos artesanos del lugar. El ventanal del ábside, de 1939, salió del taller Pizzarini de Bari: Esteban sostiene con la izquierda la palma del martirio y el leccionario, y con la derecha la piedra que lo mató. Detrás del altar mayor está el órgano de tubos de 1934, ampliado cinco años después por voluntad del párroco don Vincenzo Merra.
La visita
La fachada es de piedra caliza de Minervino y los muros perimetrales de piedra en bruto apenas escuadrada: mírenlos antes de entrar, porque ahí sobrevive la iglesia gótica. Dentro, la talla no siempre está en su sitio: durante la fiesta patronal la llevan al santuario de la Gloriosa, fuera del pueblo. De 1904 a 1991 el edificio se rehízo una y otra vez, por los terremotos y para adaptarlo a los cambios de la liturgia.
El consejo de la redacción
Acérquense a la talla y cuenten los dedos de la mano del Niño: dos abiertos y tres cerrados, el gesto de bendición griego y no el latino. Ese detalle sitúa la obra mucho mejor que cualquier fecha.
