El escudo de San Potito Ultra es un inventario del trabajo: arriba, en campo de plata, dos haces de trigo cruzados; abajo, sobre un prado verde, una vaca blanca y negra. No hay ningún castillo, ningún santo armado, ninguna torre: hay pan y leche, es decir lo que en este pueblo se ha hecho durante siglos. Y es coherente que una de las pocas instituciones culturales del municipio sea el Museo del trabajo. El territorio, por lo demás, es minúsculo — poco más de cuatro kilómetros cuadrados a 517 metros de altura, en Irpinia — y linda con seis municipios: Atripalda, Candida, Manocalzati, Parolise, Salza Irpina y Sorbo Serpico. Hoy San Potito forma parte de la unión de municipios Terre dei Filangieri.
El nombre, en cambio, junta a un mártir y una división administrativa. San Potito es el patrón, y se celebra el 14 de enero. «Ultra» viene del Principato Ultra, la provincia del Reino de Nápoles a la que el pueblo pertenecía: ultra, es decir más allá, en oposición al Principato Citra, más acá — y el acá y el allá se contaban desde Nápoles, como siempre. Del pueblo quedan por ver la iglesia madre de Sant'Antonio Abate y la de Sant'Antonio da Padova, la congregación de la Madonna del Soccorso y dos palacios señoriales, el palacio Amatucci y el palacio Maffei. Los habitantes se llaman sanpotitesi y, además del italiano, hablan el dialecto irpino.