La forma es una media luna de masa quebrada tierna y dorada, cubierta de azúcar glas. Dentro está la «conza»: cacao, almendras picadas, harina de garbanzos, azúcar, ralladura de limón seca y, según la receta de cada casa, un poco de canela. La medida clásica es de 10 por 6 centímetros y la prueba está en el bocado: la masa debe quedar blanda, y bajo el cacao tiene que notarse la almendra.
Nace en Agira, el pueblo de Diodoro Sículo, en los montes Erei, y desde allí se ha extendido por toda la provincia de Enna y buena parte de la Sicilia oriental, hasta los restaurantes de Catania. El municipio la protegió con una denominación municipal y el Ministerio la inscribió entre los productos agroalimentarios tradicionales. La elaboración es larga, con pasos que las familias se transmiten, y justo por eso las imitaciones son muchas.
Se encuentra todo el año en los bares y pastelerías de la zona de Enna, y Agira le dedica una fiesta. Algunos pasteleros hacen una versión al pistacho, pero la verdadera es de cacao y almendra.





