La planta es el pistachero de la variedad Napoletana injertado sobre el terebinto silvestre, que en Bronte llaman «scornabeccu»; el fruto, en siciliano, es la «frastuca». Crece en los suelos de lava del Etna, entre los 400 y los 900 metros, en los términos de Bronte, Adrano y Biancavilla: es la zona escrita en el pliego de condiciones de la DOP, y el pistacho es además Baluarte Slow Food.
La recolección es a mano y se hace cada dos años, porque el árbol alterna un año de carga con uno de descanso. El productor pela y seca el fruto y lo vende con cáscara a las empresas que lo elaboran. En Bronte los productores son unos 5000, casi todos con una hectárea de tierra, y de estos campos sale el 90 por ciento del pistacho siciliano: para el pueblo es «el oro verde».
El verde intenso y el sabor lo llevan a las cremas, al pesto, al turrón, a los helados y a las granizadas de toda Sicilia, y en otoño Bronte le dedica su fiesta. Las imitaciones con la etiqueta «di Bronte» son muchas: la DOP nació precisamente para distinguirlo.





