La catedral de San Pancrazio es la iglesia principal de Albano Laziale y la iglesia madre de la sede suburbicaria de Albano; desde 1865 es basílica menor. Una catedral en Albano aparece ya en el Liber pontificalis en tiempos del emperador Constantino y del papa Silvestre I, con una larga lista de tierras donadas, entre ellas el lago Albano. El papa León III la mandó reconstruir entre los siglos VIII y IX, porque se caía de vieja y había sufrido un incendio. En el siglo XVI estaba sin clero y sin rentas: el cardenal obispo Michele Bonelli la mandó restaurar y le unió las parroquias de San Pietro y de Sant'Ambrogio, medida ratificada por Clemente VIII en 1593.
Qué ver
El aspecto de hoy nace a comienzos del siglo XVIII: el cardenal Ferdinando d'Adda inició la reforma, murió en 1719 y por testamento obligó a su sucesor a terminarla; Fabrizio Paolucci la completó llamando al arquitecto Carlo Buratti. La fachada es de peperino, dividida en tres por pilastras de orden gigante, con un frontón en el centro que lleva el escudo del cardenal Paolucci; en medio se abre una ventana ciega que imita la logia de las bendiciones de las basílicas romanas, rematada por la palma del martirio de san Pancracio.
El interior es de tres naves con bóvedas de cañón y seis capillas laterales, con pinturas de los siglos XVII y XVIII: entre ellas un retablo de Anastasio Fontebuoni, la Anunciación con los santos Blas y Jerónimo, documentado en 1611. Nacido tardobarroco, se modificó mucho en sentido neoclásico entre mediados del siglo XIX y principios del XX; las restauraciones dejaron a la vista algunas columnas de la catedral de León III. En la cripta bajo el presbiterio quedan capiteles jónicos de la antigua basílica, y la iglesia conserva un sarcófago paleocristiano de mármol con una figura orante.
La visita
Conviene comprobar los horarios de apertura y de misas con la parroquia de la catedral o con la diócesis de Albano.
El consejo de la redacción
Cerca de la pila bautismal hay una lápida que antes estaba en la fachada: es la copia del documento con el que, en 1118, el papa Pascual II agradecía a los vecinos de Albano eximiéndolos de algunos impuestos. Y una curiosidad: en 1687 el cardenal Flavio Chigi, para dejar de enterrar a los muertos bajo el suelo, mandó hacer un cementerio donde hoy está la nave derecha; siguió allí hasta comienzos del siglo XIX, cuando se trasladó junto a Santa Maria della Stella.



