En las orillas pastan caballos asilvestrados, los caballos salvajes del Aveto: descendientes de animales de trabajo y de cría abandonados hace décadas, hoy viven con total autonomía en la zona húmeda que rodea el embalse y atraen a naturalistas, fotógrafos y excursionistas. Porque Giacopiane, a 1015 metros de altitud en el valle Sturla, en el interior de Chiavari, no es un lago: es una presa de los años veinte.
Qué ver
Los embalses son dos y están dispuestos en escalón, el mayor sobre el menor: bajo Giacopiane se abre el lago de Pian Sapeio, y el desnivel entre ambos sirve para dejar caer el agua y convertir ese salto en electricidad. La presa del lago superior cierra el lado sur y lleva encima un templete modernista, un detalle que a esta altura no se espera; en el lado norte hay una presa de seguridad para las crecidas, mientras que el embalse inferior está cerrado por una presa de bóveda de cañón. Todo nació dentro de las obras públicas del régimen fascista, para atender la creciente demanda de energía y como reserva de agua para el golfo del Tigullio y, a veces, para Génova.
Alrededor se abre una meseta amplia, cerrada por rocas de notable interés geológico y por hayedos; más abajo la carretera cruza castañares y fasce, los bancales arrancados a la montaña por la civilización de la castaña. Desde los puntos más despejados la vista baja hasta el mar y, en los días claros, alcanza Córcega.
La visita
La carretera sube desde Borzonasca y pasa por Sòria, Gazzolo, Devoti y Barca di Gazzolo. El acceso a la zona del lago está prohibido a autocaravanas y caravanas y exige una autorización del Ayuntamiento de Borzonasca que se compra en los bares del pueblo: 5 euros por vehículo, más 1 euro al día para quien se quede más de 24 horas, de pago desde 2010. A pie también se llega desde Bertigaro, en Villa Jensi, o desde Temossi, en Montemozzo, siguiendo los senderos señalizados. No hay fuentes de agua potable ni zona acondicionada: la acampada es libre, en los pequeños prados de la orilla, donde solo se permiten fuegos pequeños y delimitados en épocas de bajo riesgo de incendio. El lago es reserva de pesca gestionada por la FIPSAS, con sueltas de truchas y salvelinos.
El consejo de la redacción
Llevad el agua de casa y manteneos lejos de las orillas embarradas: en el lago hay arenas movedizas peligrosas y no es una advertencia de manual. Si os sobra media jornada, de aquí salen los senderos hacia el monte Bregaceto, que domina el embalse, hacia Prato Mollo con su Pietra Borghese magnética, y hacia el monte Aiona y el monte Penna, ya en el val d'Aveto. Y contad con compañía en temporada: los buscadores de setas están aquí en su casa.
