⛪ Iglesias y santuarios

monastero di Santa Croce del Corvo

📍 Ameglia, Liguria · 48/100

La biografía de Dante escrita por Boccaccio recoge un episodio que los estudiosos consideran inverosímil y que nadie ha querido descartar: el poeta, a punto de partir hacia Francia, habría confiado a fray Ilaro, monje de Santa Croce del Corvo, el manuscrito del Infierno para que lo entregara a Uguccione della Faggiola, reservando después el Purgatorio a Moroello Malaspina y el Paraíso a Federico de Aragón, rey de Sicilia. Cierto o no, el monasterio alberga hoy el Centro de la Lunigiana para los estudios dantescos. Se levanta en el promontorio de Santa Croce, sobre Bocca di Magra, donde ya antes del año 1000 existía una capilla con un crucifijo de madera.

Qué ver

El monasterio nació en 1176 por voluntad de Pipino Arrighi, obispo de Luni, que el 2 de junio donó a un “monaco de Corvo” 32 giove de tierra en el cabo. Las obras fueron rápidas y en 1186 el conjunto pasó a los benedictinos de San Michele de Pisa. En el siglo XIV todo quedó abandonado, crucifijo incluido; hubo que esperar al siglo XVII y a una restauración que cubrió el ábside para devolver la iglesia al culto.

La capilla del siglo XVII guarda la Santa Croce que da nombre al lugar: un Cristo de madera de estilo románico-bizantino, fechado entre los siglos X y XII, cuya historia se entrelaza con la de la Reliquia de la Preciosísima Sangre conservada en la concatedral de Sarzana. Alrededor de la iglesia quedan el parque monumental y el castillete neogótico de los Fabbricotti, industriales del mármol que compraron toda la finca en la segunda mitad del siglo XIX y la convirtieron en su residencia.

La visita

Tras la quiebra de los Fabbricotti, hacia mediados del siglo XX la propiedad la adquirió el Monte dei Paschi di Siena y pasó a los carmelitas descalzos de la provincia ligur por iniciativa del cardenal Anastasio Alberto Ballestrero: desde entonces es casa de retiros espirituales y de hospedaje. No es, por tanto, un museo, y conviene tenerlo presente: se sube desde Bocca di Magra por la via Santa Croce, el último tramo se hace a pie entre los pinos y vale la pena consultar antes los horarios de la iglesia, que siguen la vida de la comunidad.

El consejo de la redacción

Vayan a última hora de la tarde, cuando la luz entra baja por la nave y el crucifijo deja de parecer una pieza de museo. Salgan después a la terraza sobre el mar: abajo la desembocadura del Magra, enfrente los Alpes Apuanos blancos de canteras. Es la misma vista que alguien, en el siglo XIII, consideró bastante importante como para meter dentro a Dante.

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