El patrón de Ceriale es san Roque, festejado el 16 de agosto, con un oratorio a él dedicado en el núcleo principal.
La iglesia parroquial de los Santos Juan Bautista y Eugenio, en el centro histórico, conserva un valioso crucifijo del siglo XV llamado el «Cristo de los Turcos» y numerosos retablos datables entre los siglos XVI y XVII: el nombre del crucifijo recuerda la noche del 1 al 2 de julio de 1637, cuando los piratas al mando del argelino Ciribì asaltaron e incendiaron el pueblo de Ceriale, devastando la iglesia primitiva, matando a una treintena de habitantes y raptando a unos trescientos con destino a Argelia; fueron las «cofradías del rescate» las que se encargaron, en nombre de las familias, de la liberación de los esclavos cerialenses. Durante el dominio genovés ya se había edificado, entre 1563 y 1564, el Torrione en la zona del puerto, un bastión circular destinado a puesto de vigilancia y primera defensa, que sin embargo nada pudo hacer frente al asalto de los piratas.
Según la tradición, el topónimo de Ceriale derivaría de un centurión romano llamado Pompilius Cerialis que, en tiempos del emperador Vespasiano, habría fundado en la localidad de Carendetta un centro logístico para el abastecimiento de las legiones romanas destacadas en las Galias.
