El Torrione se levantó entre 1563 y 1564, bajo dominio genovés, justo detrás de la playa: un bastión circular pensado como puesto de vigía y, llegado el caso, como primera defensa. En la noche del 1 al 2 de julio de 1637 no bastó. Los piratas al mando del argelino Ciribì arrasaron el pueblo a sangre y fuego, devastaron la primitiva iglesia de los santos Juan Bautista y Eugenio, mataron a una treintena de habitantes y embarcaron a unos 300 más rumbo a Argelia.
Qué ver
Lo que queda por mirar es la torre costera del siglo XVI: planta circular, plantada en la marina, donde la costa es baja y el horizonte se vigila a simple vista. Génova había tomado el control directo de Ceriale a lo largo del siglo XIV, después de los obispos de Albenga y del propio municipio de Albenga, y el Torrione es la respuesta a un litoral expuesto: un puesto concebido para dar la alarma más que para resistir un asedio, es decir, para que la huida hacia el interior empezara a tiempo.
La parroquia de los santos Juan Bautista y Eugenio, en el casco antiguo, lleva el mismo título que la iglesia devastada por los piratas y conserva un crucifijo del siglo XV al que aquí llaman el «Cristo dei Turchi», el Cristo de los Turcos. Del rescate de los deportados se ocuparon las cofradías del rescate, por cuenta de las familias: el municipio de Albenga y el Estado genovés, ante las cifras exigidas, se mantuvieron al margen.
La visita
El Torrione está en el frente marítimo, junto a la playa, y se llega a pie desde cualquier punto del pueblo; la carretera estatal 1, la Via Aurelia, atraviesa Ceriale y la conecta con Albenga al oeste y con Borghetto Santo Spirito al este. Por este lado arranca también el paseo panorámico peatonal hacia Borghetto Santo Spirito: 467 metros, en obras desde octubre de 2016 hasta principios de 2025, con una reordenación completa de las áreas del paseo marítimo. Es la forma más cómoda de ver el bastión desde el lado del mar, por donde llegaban los barcos.
El consejo de la redacción
Vayan en los primeros días de julio si pueden: la noche del 1 al 2 es el aniversario del asalto, y mirar el mar desde ese punto con esa fecha en la cabeza cambia el paisaje. No damos por hecho el acceso al interior: el Torrione se lee bien también desde fuera, rodeándolo por el lado de la playa, con la luz baja de la tarde. Después aconsejamos subir al casco antiguo hasta la parroquia, delante del crucifijo: entre esos dos edificios está la historia que cuenta en Ceriale, la alarma que no bastó y los rescates que devolvieron a casa a una parte de los raptados.
