De la residencia de los Del Carretto, señores de Finale, lo que sigue en pie y justifica la subida es un trozo de muro: la Torre dei Diamanti, perfilada como la quilla de un barco y revestida por entero de sillares en punta de diamante. El castillo es mucho anterior: nace a finales del siglo XII, probablemente desde 1172, cuando Enrico I del Carretto o su hijo Enrico II levantan una caminata, es decir un palacio feudal, en la colina del Becchignolo que domina Finalborgo, capital del marquesado; Enrico II lo amplió y lo fortificó en 1217. Demolido en parte por la República de Génova en 1448, fue reconstruido enseguida por Giovanni I Del Carretto entre 1451 y 1452.
Qué ver
La Torre dei Diamanti es la punta de un cuerpo triangular añadido hacia 1490 por Alfonso I Del Carretto: debía aguantar el fuego de artillería desde la ladera que baja al mar, y es un caso de manual de lo que los historiadores llaman arquitectura militar de transición, a medio camino entre el castillo medieval y el baluarte moderno. El diseño parece inspirado en Francesco di Giorgio Martini, a quien Alfonso habría conocido en Roma y quizá en Milán. El mismo revestimiento en punta de diamante que por aquellos años vestía los palacios urbanos, en Ferrara por ejemplo, envuelve aquí una obra de defensa.
El resto es un sistema de fortificaciones que creció durante dos siglos. En la segunda o tercera década del siglo XVI se empezó la cerca rectangular exterior, terminada en los últimos años del dominio de los Del Carretto, antes de 1558. Bajo los españoles el esfuerzo se desplazó hacia fuera: en 1643 se construyó el Castel San Giovanni, que cubre la ladera bajo Gavone e impide colocar allí artillería, y en 1674 el ingeniero Gaspare Beretta hizo desmontar un resalte rocoso al norte para que los sitiadores no se atrincheraran, añadiendo al pie de la cerca un través, una punta y un camino cubierto. En 1715, comprado el marquesado, Génova mandó a los artificieros e hizo volar todo.
La visita
Las ruinas están en la aldea de Perti, sobre Finalborgo: desde el burgo amurallado un sendero sube en poco tiempo, y es la manera correcta de llegar, porque el castillo va creciendo sobre las cabezas. El 29 de diciembre de 1989 el conjunto fue donado al Ayuntamiento de Finale Ligure, que puso en marcha la recuperación para conservarlo y abrirlo a las visitas; los horarios cambian con la temporada, así que conviene comprobarlos antes de subir. Calzado cerrado: el terreno es rocoso e irregular.
El consejo de la redacción
Aconsejamos subir a última hora de la tarde: la luz rasante enciende uno a uno los sillares de la Torre dei Diamanti, que a mediodía se ven planos. Y una curiosidad para mirar antes de salir: hasta 1998 Castel Gavone apareció en los sellos de la serie dedicada a los castillos del correo italiano. En cuanto al nombre, no se equivocan ni los carteles ni quien os corrija: Gavone y Govone están documentados los dos en el siglo XIV, y Govone predomina hasta el final de la época española.
