El núcleo octogonal del centro del fuerte es más antiguo que todo lo que lo rodea: es lo que queda de un torreón de mediados del siglo XV, citado por Gianmario Filelfo y documentado en un dibujo de 1571. Sobre sus ruinas, entre 1642 y 1643, el ingeniero camaral milanés Francesco Prestino levantó la fortaleza que hoy se ve, cincuenta metros por encima de Finalborgo. Mucho más joven que el vecino Castel Gavone, era su defensa avanzada y, a la vez, el ojo puesto sobre la capital del marquesado de Final.
Qué ver
El fuerte se lee por capas. El torreón del siglo XV ocupa el centro, la cortina abaluartada del XVII lo envuelve y, entre 1674 y 1678, los españoles dirigidos por el ingeniero Gaspare Beretta reforzaron las obras y construyeron el enlace directo con el burgo, para que guarnición y vecinos no quedaran nunca separados. Esa campaña de obras dio al conjunto su perfil actual.
Después llegaron los abandonos. Dejado en 1707, cedido por Austria a Génova en 1713 y demolido en parte, el fuerte se convirtió en penitenciaría en 1822, un uso lo bastante largo como para marcar los espacios interiores. Pasó al patrimonio del Estado en 1960 y solo las restauraciones recientes lo han puesto entero en pie.
La visita
Se sube desde Finalborgo: la cuesta es corta y empinada, bastan calzado cerrado y media hora. Desde diciembre de 2014 el fuerte lo gestiona el Ministerio de Cultura, primero a través del Polo Museale della Liguria y, desde diciembre de 2019, de la Direzione Regionale Musei Liguria; la apertura no es continua y sigue el calendario del museo y las fiestas del burgo, así que conviene comprobarla antes de ponerse en marcha. Desde arriba se domina todo el fondo del valle, que es justo la razón por la que el fuerte está ahí.
El consejo de la redacción
Subamos a última hora de la tarde, cuando la luz roza los baluartes y Finalborgo, abajo, ya está en sombra. Guardemos media hora más para el cercano Castel Gavone: los dos se explican mutuamente, el castillo más antiguo y la fortaleza que vino después a defenderlo y a vigilarlo.
