La iglesia de San Giovanni Battista es la parroquial de Centallo y pertenece a la diócesis de Cuneo-Fossano. La parroquia se erigió en 1597, y en aquella ocasión la iglesia que había se amplió con una capilla lateral más y con el presbiterio. Aquel edificio no ha llegado hasta nosotros: se demolió en la segunda mitad del siglo XVIII y en su lugar, entre 1764 y 1769, se construyó la parroquial actual, diseñada por Francesco Prunotto.
Qué ver
La fachada mira a poniente y la divide una imposta en dos registros marcados por lesenas: abajo el portal de entrada, encima una ventana y en lo alto el frontón. El campanario, adosado a la iglesia, tiene base cuadrada y en el cuerpo de campanas un vano simple por lado flanqueado por pilastras; lo cierra un tambor que sostiene una aguja metálica de planta octogonal, la parte que se reconoce de lejos. Dentro la nave es una sola, con las capillas laterales que asoman a ella y las paredes marcadas por lesenas; al fondo el presbiterio acoge el altar mayor y se cierra con el ábside semicircular.
La visita
Hay tres obras que buscar. El retablo del altar representa a la Virgen junto a los santos Domingo, Rosa, Vicente mártir, Víctor mártir, Vicente confesor y Martín obispo, y lo pintó en 1770 el cuneense Francesco Cesia: es del año siguiente al final de las obras, es decir que se pensó para esta iglesia y no se heredó de la anterior. Están además la estatua de madera de la Virgen del Rosario, tallada por el turinés Stefano Maria Clemente, y un lienzo del siglo XVIII con la Virgen y el Niño y las almas del Purgatorio llevadas al cielo por ángeles.
El consejo de la redacción
Vale la pena mirar esta iglesia pensando en un oficio que en Centallo tiene una tradición reconocida: el de los organeros. El pueblo es conocido por la producción de instrumentos musicales, órganos antiguos y modernos, y eso dice algo sobre el tipo de clientela musical que había en la zona. La parroquial es también un buen punto de partida para entender cómo está hecho el pueblo: se alza en el centro, y desde allí se llega a pie a las otras iglesias del casco, entre ellas la capilla de San Giovanni Evangelista, que conserva frescos de principios del siglo XVI con la vida del santo contada en doce recuadros.
